El nuevo curso 2026-2027 arranca en Mallorca con una batería de medidas que el conseller de Educación y Universidades, Antoni Vera, califica como históricas. Gratuidad en las escuelas de 0 a 3 años, comedor escolar garantizado en todos los centros públicos y más profesionales de la salud mental en las aulas son los tres grandes pilares con los que el Govern quiere transformar la educación balear.

Vera no esconde la situación de partida. Las Islas Baleares llevan años situadas por debajo de la media nacional en los principales indicadores educativos, incluidos los resultados del informe PISA. Lejos de esquivar el debate, el conseller lo asume como un reto personal: su objetivo declarado es que Mallorca deje de ser una referencia negativa en el mapa educativo español.
Una de las novedades más celebradas por las familias es la extensión del servicio de comedor a toda la red pública. Hasta ahora, muchos centros no contaban con esta infraestructura, lo que obligaba a los padres a buscar soluciones alternativas y encarecía la conciliación familiar. A partir de este curso, ningún alumno de la escuela pública quedará sin ese servicio.
La gratuidad de la etapa de 0 a 3 años es otra medida que alivia el bolsillo de miles de familias mallorquinas, especialmente en un contexto de escalada de precios que también ha afectado a los costes escolares en general.
El incremento de psicólogos en los centros educativos responde a una demanda histórica de la comunidad docente y de las asociaciones de padres. La salud mental del alumnado se ha convertido en una prioridad ineludible, y el Govern apuesta por abordarla desde dentro de las propias aulas.
No todo son parabienes, sin embargo. Vera también ha tenido que responder por las plazas de profesores aún pendientes de cubrir, las tensiones con los sindicatos del sector y el debate permanente sobre el modelo lingüístico en las escuelas baleares. Asuntos que siguen generando polémica y que el conseller tendrá que gestionar mientras intenta mantener el rumbo de su ambicioso plan de mejora.
El curso que comienza se presenta, en definitiva, como una prueba de fuego para unas políticas educativas que prometen mucho sobre el papel y que ahora deberán demostrarlo en las aulas.



