El Partido Popular atribuye a sus políticas de vivienda el notable incremento en el visado de proyectos para bloques de apartamentos en la isla durante los dos últimos semestres.

Según los datos que manejan los populares, en Menorca se han visado 251 nuevas viviendas plurifamiliares en ese periodo, lo que supone un 52 por ciento más que el año anterior. Al mismo tiempo, los proyectos de vivienda unifamiliar, los llamados chalés, registran una tendencia a la baja.
El diputado del PP en el Parlament, Jordi López Ravanals, ha sido contundente al valorar estos números: «Con la izquierda vimos cómo se construían más chalés, no precisamente para la gente de aquí, mientras que ahora la tendencia empieza a ser diferente».
El parlamentario añade a las 251 viviendas privadas los 159 pisos de protección oficial en régimen de alquiler que tiene en proyecto el Institut Balear de l’Habitatge, el Ibavi, para reforzar su argumento de que la política del Govern está dando resultados en la isla.
Según el PP, los factores que explican este cambio son la bajada de impuestos y la reducción de la burocracia aplicadas por el ejecutivo autonómico. López Ravanals lo resume así: «Cuando se generan mejores condiciones y se da seguridad al sector, la iniciativa privada responde».
El diputado reconoce, sin embargo, que los nuevos proyectos no son suficientes para resolver el grave problema de acceso a la vivienda que sufre Menorca. «Somos conscientes de que revertir años de políticas antivivienda de la izquierda no se consigue de un día para otro», ha señalado, insistiendo en que la isla necesita más vivienda y, sobre todo, más vivienda plurifamiliar.
El PP apuesta por la colaboración público-privada como vía principal para aumentar la oferta y comprometerse a seguir trabajando en esa dirección desde el Govern.
Los datos, en todo caso, abren un debate en la isla sobre qué tipo de construcción ha predominado en cada etapa política y quién ha sido el verdadero beneficiario. La escasez de vivienda asequible sigue siendo una de las principales preocupaciones de los menorquines, y los números sobre el papel aún están lejos de traducirse en soluciones reales para las familias que buscan un techo.



