Vecinos de Zabalgana y Lakua exigen más autobuses en la L11 con el inicio del curso escolar

El regreso a las aulas en Vitoria-Gasteiz ha vuelto a poner sobre la mesa una reivindicación recurrente en los barrios de Zabalgana y Lakua: la línea 11 de TUVISA sigue sin dar respuesta suficiente a la demanda de sus vecinos, especialmente en los días de mayor movimiento escolar y laboral.

El autobús que une Zabalgana y Lakua-Arriaga arranca con más viajeros de los esperados en pleno verano

Cada septiembre se repite la misma historia. Las familias que dependen del transporte público para llevar a sus hijos al colegio o desplazarse al trabajo se encuentran con autobuses llenos y tiempos de espera que muchos consideran excesivos para una ciudad que aspira a potenciar la movilidad sostenible.

La L11, que conecta los barrios de Zabalgana y Lakua, opera actualmente con una frecuencia de paso de 30 minutos. Un intervalo que, para muchos usuarios, resulta claramente insuficiente en las horas punta de la mañana, cuando la coincidencia de entradas escolares y jornadas laborales multiplica la afluencia en las paradas.

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Las quejas y peticiones de refuerzo se han intensificado desde el inicio del nuevo curso. Familias, vecinos y asociaciones del entorno reclaman al Ayuntamiento y a la empresa municipal de autobuses que aumenten la frecuencia de paso, al menos en las franjas horarias de mayor demanda, para evitar aglomeraciones y garantizar un servicio digno.

No es la primera vez que este debate surge en torno a la L11. La vuelta al cole actúa como detonante cada año, recordando que la conexión entre estos dos barrios del oeste de la ciudad necesita una revisión seria de su planificación.

Desde el punto de vista de los usuarios, la situación genera frustración. Perder un autobús supone esperar media hora, lo que provoca retrasos en la llegada al trabajo o al centro educativo y desincentiva el uso del transporte público frente al vehículo privado.

La pelota está ahora en el tejado del consistorio vitoriano y de TUVISA, que deberán valorar si los recursos actuales son suficientes o si el crecimiento de estos barrios justifica una ampliación del servicio. Los vecinos, mientras tanto, siguen esperando en la parada.