Diego Hernando González, conocido en el mundo del fútbol segoviano como Pichu, se ha convertido en el símbolo vivo de la transformación que vive el Club Deportivo Turégano. Con tan solo unos años de carrera, este joven medio ofensivo ya tiene en su haber dos de los goles más importantes de la historia del club: el del ascenso y el del estreno en Tercera División.

El pasado sábado, el Turégano pisó por primera vez en su historia el césped de la Tercera División. Aunque el debut acabó en derrota, el primer gol del equipo en la nueva categoría llevó el nombre de Pichu en los botines. No es casualidad: también fue él quien marcó en Soria el tanto definitivo en la final del play-off ante el San José que le dio al club la plaza soñada.
Pichu llegó al Turégano procedente de la cantera de la Gimnástica Segoviana, donde creció hasta el último año de juvenil. Fue el propio club del pueblo quien le tendió la mano cuando buscaba seguir compitiendo. «Me llamó el Turégano, yo quería seguir jugando al fútbol y decidí irme. Y estoy muy bien, la verdad», reconoce el jugador, que ya habla del vestuario como de su segunda familia.
Su vínculo con la Segoviana no se rompió del todo. Gracias al convenio de filialidad entre ambos clubes, Pichu llegó a debutar con la Sego en Primera RFEF en septiembre de 2024, en el campo del Arenteiro. Su entrenador de entonces le dijo algo que no olvida: «Eres jugador de Primera RFEF, disfruta». Lo hizo también la semana siguiente, ante el Zamora.
Aquel escaparate le abrió los ojos a otro nivel de fútbol, pero no le cambió los pies del suelo. Mientras entrenaba con el primer equipo azulgrana, seguía siendo uno más en el Turégano, sin presumir de su experiencia ni colocarse por encima de sus compañeros de pueblo. Esa actitud es precisamente la que le ha ganado el respeto y el cariño del vestuario.
La temporada pasada también vivió el momento más especial del club: enfrentarse al Celta de Vigo en la Copa del Rey. «Es lo que quiere hacer todo el mundo, jugar contra equipos grandes. Un pueblo que se volcó con nosotros, fue muy bonito», recuerda.
Ahora, con el Turégano instalado en Tercera División, Pichu mira al futuro con optimismo. «Esto es muy largo, creo que vamos a ser capaces de quedarnos», asegura. El puente entre lo que fue y lo que puede llegar a ser sigue en pie, y lleva botas de fútbol.
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