La ciudad de Valladolid acoge desde hoy la exposición ‘Ferrer-Dalmau: imágenes de la Historia’ en la Sala municipal de las Francesas. La muestra cuenta con un total de 30 obras del pintor catalán Augusto Ferrer-Dalmau, quien vuelve a la ciudad tras 13 años de ausencia en el ámbito expositivo. La exhibición se podrá visitar hasta el 8 de marzo y está diseñada para ofrecer a los vallisoletanos una perspectiva artística sobre momentos históricos relevantes de España.

La inauguración de la exposición tuvo lugar este jueves, marcada por la presencia del alcalde, Jesús Julio Carnero, y otros invitados destacados como el subdelegado del Gobierno. Los asistentes pudieron contemplar una selección que incluye 16 lienzos originales y 14 reproducciones, así como esculturas que representan figuras históricas españolas. Se trata de una iniciativa que busca conectar la memoria histórica con el presente.
Las obras de Ferrer-Dalmau abarcan un amplio espectro de la historia española, desde la Batalla de Covadonga hasta la representación de la Princesa de Asturias. Durante el acto inaugural, Carnero resaltó el papel del artista en la preservación de la historia a través de su obra, incluso en los episodios más controversiales. Este enfoque invita a reflexionar sobre el pasado desde distintos ángulos.
Ferrer-Dalmau, quien utiliza un estilo detallado y minucioso, ha estado vinculado a Valladolid a lo largo de su carrera. El alcalde destacó la importancia de que el pintor regrese a esta ciudad que considera como su hogar artístico. La conexión de Ferrer-Dalmau con Valladolid se ha consolidado a lo largo de los años, lo que refuerza la pertinencia de esta exposición en el contexto local.
El artista, actualmente residente en Madrid, ha manifestado su cariño por Valladolid, afirmando que podría regresar a vivir aquí en el futuro. Durante la muestra, se podrán apreciar sus obras más recientes, que muestran una evolución en su paleta de colores y técnica. Algunos de los trabajos en exhibición incluyen el retrato ecuestre de Isabel la Católica y otros que abordan momentos históricos significativos.
Ferrer-Dalmau también ha comentado las dificultades para conseguir préstamos de obras originales para esta exposición, lo que subraya el esfuerzo detrás de esta iniciativa. Se ha hecho un trabajo considerable para reunir tanto las piezas históricas como las contemporáneas, lo que añade un valor especial a la muestra.
La exposición no solo es una oportunidad para ver arte, sino también un espacio de reflexión sobre la historia colectiva de España. A medida que avanza la muestra, se espera que more visitantes se acerquen a Las Francesas para disfrutar de esta rica narrativa artística que Ferrer-Dalmau ofrece. El debate sobre la memoria histórica y su representación sigue presente en el ámbito cultural, y esta exposición lo pone de manifiesto.
