La compañía Renault ha reafirmado su compromiso con la descarbonización de la automoción durante una jornada celebrada en su sede de Madrid. Este encuentro, organizado por la Fundación Renault Group España, se centró en la transición hacia el vehículo eléctrico como motor de competitividad económica en la industria automovilística. La empresa ha fijado como objetivo la neutralidad de carbono en Europa para 2040 y a nivel global para 2050, lo que implica un cambio significativo en su producción.

Renault ha anunciado su intención de eliminar la venta de vehículos de combustión interna en Europa para 2035. Este cambio se encuadra dentro de un esfuerzo más amplio por parte de la compañía para avanzar hacia un modelo de movilidad más sostenible, alineado con el Acuerdo de París y los objetivos de la Comisión Europea. La empresa considera que la transición hacia vehículos eléctricos no solo es beneficiosa para el medio ambiente, sino también para la competitividad del sector.
El director de la Fundación Renault Group España, Ignacio Rodríguez-Solano, destacó la importancia de la innovación en la industria del vehículo eléctrico. Según Rodríguez-Solano, promover este tipo de movilidad responde a necesidades económicas y financieras actuales, tanto a nivel ciudadano como industrial. A medida que se impulsa la producción de vehículos eléctricos, se prevé que habrá un aumento en la creación de valor y, por ende, el PIB en Europa.
Durante la jornada, se presentaron diferentes perspectivas sobre cómo la electrificación puede resultar rentable. Se argumentó que el costo de uso de un vehículo eléctrico es considerablemente menor que el de uno de combustión, lo que podría beneficiar a los consumidores. Además, hay un interés creciente en incentivar la producción de vehículos eléctricos en Europa desde el ámbito gubernamental.
El Plan Auto 2030 se mencionó como guía para el futuro de la automoción en España. Sin embargo, Rodríguez-Solano hizo un llamado a adaptar este plan a las necesidades de los fabricantes locales. Esto implica que las políticas públicas deben ser flexibles y alineadas con los desafíos que enfrenta la industria automovilística en un contexto de rápido cambio.
La discusión también puso de manifiesto cómo la adopción de vehículos eléctricos podría atraer una mayor inversión en investigación y desarrollo. Esto, a su vez, podría ofrecer un valor añadido tanto a los fabricantes como a los consumidores. Los participantes coincidieron en que este cambio es crucial para mantener la competitividad en el sector automovilístico europeo.
La jornada concluyó sin anunciar plazos concretos sobre las próximas fases de la descarbonización en la industria automovilística. A medida que transcurren los meses, se espera una evolución en estas iniciativas y su adaptación a las necesidades del mercado local.
