La nueva vicerrectora del campus de Segovia defiende una residencia universitaria para frenar el precio del alquiler

La vicerrectora del campus María Zambrano de la Universidad de Valladolid en Segovia, Mamen Garrido, apuesta por la construcción de una residencia universitaria en la ciudad como medida clave para aliviar la presión sobre el mercado del alquiler. La docente, natural de Jaén, llegó a Segovia en 2007 y hoy lidera el campus con un proyecto claro: atraer más alumnos, internacionalizar la oferta y potenciar lo que ya existe.

La nueva vicerrectora del campus de Segovia defiende una residencia universitaria para frenar el precio del alquiler

Garrido asume el cargo tras suceder a Agustín García Matilla y lo hace con una visión pragmática. Para ella, dotar al campus de una residencia propia no es solo una cuestión académica, sino también una respuesta directa a uno de los problemas que más preocupan a los segovianos: el encarecimiento del alquiler en la ciudad.

La vicerrectora considera que atraer estudiantes de Madrid, algo que contrarrestaría el tradicional éxodo de jóvenes segovianos hacia la capital, requiere también ofrecerles alojamiento asequible y de calidad. La negociación sobre el antiguo Regimiento forma parte de esa hoja de ruta.

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Sobre el valor del campus frente a universidades más grandes, Garrido lo tiene claro: el trato personalizado es la gran ventaja competitiva de Segovia. «Los estudiantes dicen que les llamemos por nuestro nombre, y eso en un campus pequeño se puede hacer», señala. Según ella, incluso alumnos de otros campus de la propia Universidad de Valladolid solicitan el traslado de expediente al conocer las instalaciones segovianas.

La docente descarta ampliar el catálogo de titulaciones como prioridad inmediata. Su apuesta pasa por reforzar los grados existentes, elevar su proyección internacional y aprovechar la cercanía con Madrid para captar alumnos que busquen una alternativa más humana y menos masificada.

Garrido confiesa que llegó a Segovia con un contrato de dos años, en un momento personal difícil, y que fue la ciudad la que la retuvo. Casi dos décadas después, dice que espera jubilarse aquí.

Con ese arraigo y esa perspectiva de quien conoce el campus desde dentro, la nueva vicerrectora afronta su mandato convencida de que una ciudad pequeña puede albergar una universidad grande en calidad, siempre que cuente con los recursos y la infraestructura necesarios para competir.