La nuera de la Paca se sienta en el banquillo: 16 años de cárcel por meter cinco kilos de cocaína en Son Banya

La familia más conocida del poblado de Son Banya vuelve a protagonizar un capítulo judicial de calado. La nuera de la Paca, figura icónica del barrio palmesano, se enfrenta a un juicio que podría condenarla a dieciséis años y medio de prisión por su presunto papel como cabeza visible de una red dedicada a introducir cocaína en el asentamiento.

La nuera de la Paca se sienta en el banquillo: 16 años de cárcel por meter cinco kilos de cocaína en Son Banya

Los hechos que se juzgan apuntan a una operación de tráfico de drogas a gran escala dentro del poblado. La cantidad de cocaína intervenida superó los cinco kilogramos, una cifra que las acusaciones consideran suficiente para acreditar que no se trataba de un consumo personal ni de una actividad menor, sino de una trama organizada con vocación de permanencia.

La acusada ocupa el lugar central del procedimiento. Las partes que sostienen la acusación la señalan como la principal responsable de la red, lo que agrava notablemente su situación procesal y explica la elevada petición de pena que pende sobre ella.

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Son Banya lleva décadas en el punto de mira de las fuerzas de seguridad y de la justicia por su vinculación con el narcotráfico. El poblado, situado en las proximidades del aeropuerto de Palma, ha sido escenario de numerosas operaciones policiales a lo largo de los años, y el nombre de la Paca ha estado ligado históricamente a esa realidad. Que ahora sea su nuera quien ocupe el banquillo supone una nueva vuelta de tuerca en la crónica judicial de esta familia.

El juicio permitirá dilucidar el grado de responsabilidad de la acusada y si los indicios reunidos durante la investigación resultan suficientes para sustentar una condena de semejante magnitud. La defensa tendrá la oportunidad de rebatir los argumentos de la fiscalía en un proceso que promete ser seguido con atención tanto por los vecinos de la zona como por quienes llevan años esperando que la justicia ponga freno definitivo al tráfico de drogas en el enclave.

De momento, la vista oral marca el próximo capítulo de una historia que, lejos de cerrarse, parece añadir páginas con cada nuevo año que pasa en Son Banya.