Un vecino de La Puebla del Río que practicaba la caza en el paraje conocido como Los Arrayanes dio con un hallazgo que podría haber costado vidas: un proyectil de la Guerra Civil española enterrado entre la vegetación de una zona de difícil acceso pero frecuentada por cazadores y senderistas.

El hombre, al percatarse de la peligrosidad del artefacto, no dudó en acudir de inmediato al puesto de la Guardia Civil de La Puebla del Río para informar del hallazgo. Una decisión que los agentes calificaron de ejemplar y que permitió actuar con rapidez ante lo que podía convertirse en una tragedia.
Una patrulla se desplazó hasta el lugar indicado para verificar la situación. Una vez allí, los guardias civiles confirmaron que se trataba efectivamente de un proyectil de la contienda de 1936-1939, con evidentes signos de deterioro y corrosión tras décadas enterrado en el terreno. De inmediato se estableció y acordonó un amplio perímetro de seguridad alrededor del artefacto.
El operativo contó con la intervención del GEDEX, el equipo de desactivación de explosivos de la Comandancia de Sevilla, que fue el encargado de proceder a la detonación controlada del proyectil. Antes de ejecutar la destrucción, los especialistas coordinaron la actuación con los servicios del Infoca de Aznalcázar para evitar cualquier riesgo de incendio en la zona.
El artefacto resultó ser un proyectil del calibre 70 milímetros de tipo perforante, diseñado en su día para penetrar el blindaje de vehículos pesados. Un material de guerra que, pese a los casi noventa años transcurridos desde el conflicto, mantenía un riesgo potencial real tanto para las personas que transitan habitualmente por los senderos del paraje como para los vehículos que acceden a la zona.
La operación concluyó sin incidentes y con todas las medidas de seguridad aplicadas por los especialistas de la Benemérita.
Este tipo de hallazgos sirven como recordatorio de que el suelo andaluz guarda todavía vestigios del último gran conflicto bélico vivido en España. Las autoridades insisten en que cualquier ciudadano que encuentre un objeto sospechoso similar debe avisar de inmediato a las fuerzas de seguridad y no intentar manipularlo bajo ninguna circunstancia.
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