La política local abulense vuelve a calentarse. El concejal Cendón ha lanzado una dura crítica contra su rival Díez, al que acusa de haber convertido la política en su único medio de vida, avivando así la tensión entre ambas formaciones en el consistorio de Ávila.

Las palabras de Cendón no dejaron lugar a la interpretación. En declaraciones recientes, el edil aseguró que Díez lleva años «viviendo de la política», una expresión que en el vocabulario político español carga con una connotación clara: la de alguien que depende del cargo público para subsistir, sin experiencia real fuera de las instituciones.
Este tipo de reproches, habituales en los períodos de mayor crispación entre grupos municipales, suelen surgir cuando las diferencias ideológicas se mezclan con disputas personales o con el debate sobre la gestión del erario público.
El señalado, Díez, no tardó en responder. Desde su entorno se rechazaron las acusaciones y se calificó el ataque de «cortina de humo» para desviar la atención de los asuntos que verdaderamente preocupan a los vecinos de la ciudad, como el empleo, los servicios sociales o el estado de los barrios.
El cruce de declaraciones refleja el clima que se vive en el pleno abulense, donde las distancias entre los distintos grupos políticos parecen haberse agrandado en las últimas semanas. Fuentes cercanas al debate municipal apuntan a que la tensión podría escalar de cara a los próximos plenos.
Los ciudadanos de Ávila, mientras tanto, asisten a un espectáculo político que muchos consideran alejado de sus prioridades cotidianas. La discusión sobre quién vive o no de la política suena lejana cuando los problemas del día a día siguen esperando respuesta.
El episodio sirve como recordatorio de que, incluso en una ciudad de tamaño medio como Ávila, las disputas entre ediles pueden adquirir la misma intensidad que en los grandes ayuntamientos del país.



