Salamanca cierra 2025 con un nuevo récord de siniestros: la distracción al volante, detrás de casi 900 accidentes

Las calles de Salamanca acumulan cada año más accidentes de tráfico. Los datos de 2025 confirman una tendencia que no para de crecer y que tiene un nombre claro: la conducción distraída.

El año pasado se registraron en la capital 2.340 siniestros de tráfico, la cifra más alta desde que se tienen registros a partir de 2020. De todos ellos, 399 terminaron con víctimas, lo que supone un incremento del 18,8% respecto al año anterior, cuando se contabilizaron 336 accidentes con heridos o fallecidos.

El contraste con hace apenas cinco años resulta llamativo. En 2020, en plena pandemia, los siniestros se limitaron a 727. Desde entonces no han dejado de crecer: 1.019 en 2021, 1.791 en 2022, 2.086 en 2023 y 2.216 en 2024. En total, Salamanca suma ahora 1.613 accidentes más que hace cinco años.

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Entre todas las causas identificadas, una se repite muy por encima del resto. La conducción distraída o desatenta está relacionada con 899 siniestros, casi cuatro de cada diez accidentes del año. Le sigue el no respetar la prioridad de paso, con 682 casos, y la conducción negligente, con otros 279. Estas tres causas explican prácticamente ocho de cada diez accidentes registrados en la ciudad.

El tipo de choque más frecuente en el global de los siniestros es el impacto contra un vehículo estacionado, con 569 casos. Sin embargo, cuando se analizan solo los accidentes con víctimas, el panorama cambia. Las colisiones frontolaterales encabezan esa lista con 124 siniestros graves, seguidas de los atropellos a personas, que llegaron a 94. Los alcances sumaron 60 casos con víctimas y las caídas, 59.

Los atropellos preocupan especialmente. Aunque en el cómputo general suponen 95 casos, su peso entre los accidentes con víctimas los convierte en uno de los tipos de siniestro más peligrosos de la ciudad.

Los datos dibujan una Salamanca en la que el riesgo al volante o al cruzar una calle no ha dejado de aumentar desde que se levantaron las restricciones de la pandemia. El reto para los próximos años es frenar una tendencia que, de momento, no da señales de revertirse.