Los presupuestos participativos en Valladolid están enfrentando severas críticas por su administración. Según la portavoz de Valladolid Toma la Palabra, Rocío Anguita, el proceso actual se caracteriza por la confusión y el mal diseño. Esto ha llevado a muchos vecinos a sentirse frustrados al intentar participar en la votación de proyectos.

La reciente fase del proceso ha sido especialmente problemática. Anguita ha señalado que ha habido dificultades para votar, con la aparición de iniciativas repetidas que incluso habían sido descartadas. Esto plantea dudas sobre la transparencia en la gestión de las propuestas.

Una de las principales quejas es la falta de acceso al código de votación. Muchos ciudadanos no han podido ejercer su derecho al voto, ni siquiera al acudir a los centros cívicos a solicitarlo. Esto ha generado gran descontento entre los vecinos.

La Concejalía ha comenzado a enviar códigos de votación por mensajes SMS, pero Anguita considera que esta medida llega demasiado tarde. Anteriormente, los códigos se enviaban por correo a cada vecino, lo que aseguraba un mayor acceso. Esta falta de comunicación ha generado un clima de incertidumbre en torno al proceso.

Desde Valladolid Toma la Palabra se exige una pausa en el proceso actual. Anguita ha defendido la necesidad de reorganizar y rediseñar los presupuestos participativos para hacerlos realmente inclusivos. La situación actual ha sido catalogada como insostenible para la participación vecinal.

Actualmente, existe un ambiente de caos y enfado generalizado entre los ciudadanos. El proceso no logra promover la participación efectiva, y muchos se cuestionan cómo se gestionará en el futuro. Esta falta de claridad sigue siendo una preocupación clave para la comunidad.

Los responsables municipales deben abordar estas críticas y encontrar una solución satisfactoria. La próxima fase de los presupuestos participativos está en el aire, y es incierto cómo se llevarán a cabo las modificaciones necesarias para resolver los problemas planteados.

por redaccion