El Govern balear ha puesto en marcha el reparto de casi diez millones de euros en ayudas para el sector del transporte, duramente golpeado por el encarecimiento del combustible a raíz del conflicto bélico en Oriente Medio.

La Dirección General de Movilidad abrió el plazo de solicitudes a principios de julio y ha recibido más de 1.400 peticiones. Las primeras propuestas de concesión aprobadas esta semana corresponden a 265 ayudas para trabajadores autónomos del transporte de mercancías y 57 para empresas y autónomos del transporte discrecional de pasajeros en autobús.
En total son siete convocatorias distintas que suman 9,85 millones de euros, amparadas en el Decreto Ley 1/2026, aprobado el pasado abril como respuesta urgente a la crisis económica derivada de la guerra. La distribución contempla seis millones para el transporte de mercancías, 750.000 euros para el transporte discrecional de viajeros, 500.000 euros para el taxi, 100.000 euros para los VTC y 2,5 millones para ayudas al desguace de camiones y autobuses.
Pese a este esfuerzo institucional, la situación sobre el terreno sigue siendo muy tensa. El presidente de la Federación Balear de Transportes, Rafel Roig, reconoce el esfuerzo del Govern pero alerta de que la crisis no da tregua.
Roig denuncia además que las ayudas aprobadas por el Estado todavía no han llegado a ninguna empresa de Baleares, mientras que otras comunidades autónomas ya las han recibido. Los transportistas isleños están llamando a la Federación angustiados, preguntando cuándo verán el dinero en sus cuentas.
La razón de tanta urgencia tiene números concretos. El combustible puede llegar a representar hasta un 40% del coste empresarial, frente al 25-35% habitual. Cuando esa partida se dispara, la viabilidad de los servicios queda directamente comprometida.
Como señala el propio Roig, una ayuda aprobada que no llega efectivamente a las empresas no resuelve los problemas inmediatos de liquidez ni alivia el golpe real del encarecimiento en el día a día.
El sector espera que los pagos se agilicen en las próximas semanas. Mientras tanto, camioneros, taxistas y empresas de autobús siguen absorbiendo un sobrecoste que, para muchos, empieza a poner en riesgo su continuidad.



