Basura, escombros y abandono: el barrio de Rabiche clama por una solución urgente al vertedero que crece junto a sus casas

El entorno del Pozo de la Nieve y Las Llamas, en el barrio zamorano de Rabiche, lleva años conviviendo con un vertedero ilegal que nadie ha querido —o podido— eliminar del todo. La formación política Zamora Decide ha formalizado una denuncia pública para exigir al Ayuntamiento una intervención de fondo que ponga fin a esta situación.

Basura, escombros y abandono: el barrio de Rabiche clama por una solución urgente al vertedero que crece junto a sus casas

Escombros de obra, electrodomésticos viejos, puertas, maderas, ropa y restos de materiales eléctricos se acumulan en un tramo donde el asfalto cede el paso a un camino de tierra. El problema no es nuevo: los vecinos llevan años observando cómo ese espacio se convierte en un punto de vertido incontrolado, sin que la situación se haya resuelto de manera definitiva.

Lo que más llama la atención es el contraste. A escasos metros del vertedero, las viviendas aparecen cuidadas, con fachadas limpias, tiestos y flores que los propios residentes colocan en sus accesos. El espacio público que las rodea, sin embargo, presenta un aspecto muy diferente. Esa diferencia, según la denuncia presentada, resume el abandono que arrastra este rincón de la ciudad.

En la misma zona puede leerse una pintada sobre una pared: «11 de cada 10 promesas son mentiras». La frase, situada frente al restaurante La Bodega del Arrabal, se ha convertido en símbolo involuntario de la frustración vecinal.

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Zamora Decide recuerda que ya denunció anteriormente la presencia de escombros procedentes del muro de Rabiche, depositados cerca del nuevo aparcamiento de caravanas en San Frontis. En aquel caso, el Ayuntamiento actuó y retiró los residuos, aunque tardó varios meses en hacerlo. Ahora la formación reclama que se repita la actuación en esta nueva zona y que no se limite a una limpieza puntual.

La vegetación de considerable altura que crece en los márgenes del camino agrava el problema. Junto a la imagen de abandono, Zamora Decide advierte de que estas condiciones podrían generar riesgos de salubridad o incluso de incendio, aunque pide que sean los servicios municipales competentes quienes evalúen el alcance real de esos peligros.

La denuncia se produce además en un momento en que el entorno acoge otras iniciativas, como el reciente mural «Salud y libertad», impulsado por el propio Ayuntamiento. Para Zamora Decide, que esa obra conviva a pocos metros del vertedero resulta especialmente contradictorio.

La formación pide una actuación integral que incluya la limpieza de los residuos, el acondicionamiento del camino y un plan de mantenimiento periódico para evitar que Rabiche vuelva a convertirse en un punto de vertido crónico.