Una madre con bebé se queda sin poder usar el baño adaptado de la estación de autobuses de Logroño porque estaba cerrado con llave

Una madre logroñesa vivió una situación de lo más incómoda en la estación de autobuses de la capital riojana cuando, acompañada de su hijo de tan solo 11 meses, se encontró con el aseo adaptado completamente cerrado con llave y sin ningún responsable que pudiera abrirlo.

Una madre con bebé se queda sin poder usar el baño adaptado de la estación de autobuses de Logroño porque estaba cerrado con

La mujer necesitaba acceder a un espacio con las dimensiones suficientes para poder maniobrar con la sillita del bebé. En una estación de transporte público, el único lugar que cumplía esas condiciones era precisamente el baño adaptado, diseñado para personas con movilidad reducida pero que en la práctica también resulta imprescindible para familias con carritos y cochecitos de bebé.

El problema fue que ese aseo se encontraba bajo llave. Y no había nadie en las inmediaciones capaz de facilitar el acceso ni de dar una explicación razonable sobre la situación.

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La madre tuvo que buscar una solución alternativa en un momento en el que el tiempo apremia, como bien sabe cualquier persona que haya viajado con un bebé. La incomodidad fue mayúscula, y la sensación de desamparo ante una infraestructura pública que debería estar al servicio de todos los ciudadanos resultó evidente.

Este tipo de situaciones pone de relieve una realidad que muchas familias y personas con diversidad funcional conocen bien: que contar con instalaciones adaptadas sobre el papel no garantiza que estas sean accesibles en la práctica. De poco sirve disponer de un aseo con las dimensiones adecuadas si permanece cerrado sin que haya un protocolo claro para abrirlo cuando alguien lo necesita.

La estación de autobuses de Logroño es un punto de paso obligado para cientos de viajeros cada día, entre ellos familias con niños pequeños y personas que dependen de espacios accesibles para poder desenvolverse con normalidad. Situaciones como la descrita deberían servir de llamada de atención a los responsables de la gestión del recinto.

Garantizar que los servicios adaptados estén disponibles y operativos no es un lujo ni una exigencia menor. Es una obligación básica hacia quienes más los necesitan.