Los barrios madrileños llevan meses conviviendo con una avalancha de grandes eventos que, según las asociaciones vecinales, ha alcanzado este año un punto de no retorno. La Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid ha publicado un informe en el que describe 2026 como el «año negro» de la llamada «eventificación», un fenómeno que transforma la capital en un escenario permanente de macroconciertos, festivales y competiciones deportivas.

Uno de los ejemplos más llamativos es el de Iberdrola Music, el recinto ubicado en el distrito de Villaverde. Si en 2025 estuvo en uso apenas seis días, este año alcanzará los 21, más del triple. El salto se explica por la celebración del festival Mad Cool y, sobre todo, por los doce conciertos que Shakira ofrecerá en Madrid a lo largo de cuatro fines de semana consecutivos. Cada actuación reunirá en torno a 50.000 personas, lo que supone cerca de 600.000 asistentes en total, todo ello en un entorno rodeado de un barrio residencial de unos 45.000 vecinos.
La federación subraya que esa concentración de público traslada semana tras semana al mismo vecindario los efectos del ruido, los atascos, los problemas de aparcamiento y las restricciones de acceso.
La situación no se limita a Villaverde. El estadio Metropolitano pasó de acoger tres macroconciertos en 2023 a 22 previstos este año, con más de un millón de asistentes esperados. El Movistar Arena, por su parte, celebró unos 230 eventos en 2025 y solo en septiembre de 2026 tiene actividad programada durante 27 de los 30 días del mes.
Las cifras económicas reflejan el crecimiento imparable del sector. La facturación de la música en directo en la Comunidad de Madrid pasó de 103 millones de euros en 2022 a 237 millones en 2025, un incremento del 130%. Además, se calcula que casi tres de cada diez turistas que visitan la ciudad lo hacen atraídos por algún gran evento.
Sin embargo, la federación advierte de que ese balance económico no puede ignorar los costes que asume lo público: refuerzos policiales y de limpieza, presión sobre el transporte, deterioro del espacio urbano y pérdida de calidad de vida para los residentes. A su juicio, la eventificación y la turistificación se retroalimentan y empujan a Madrid hacia una progresiva «miamización» orientada al consumo y al ocio internacional.
Ante este panorama, las asociaciones vecinales exigen un plan que ordene los eventos masivos, estudios de impacto previos, mediciones de ruido transparentes y el cumplimiento del horario límite de las doce de la noche. Su petición más urgente es una moratoria para nuevos permisos de eventos masivos mientras no se regule el uso de la ciudad.
Más noticias de Madrid
La universidad madrileña arranca curso con nuevo modelo de financiación, la silla vacía de Ayuso y protestas en el campus
Un hijo en prisión preventiva tras la misteriosa desaparición de su padre anciano en Torrejón de Ardoz
El ático de los 6,3 millones pone a la Comunidad de Madrid ante el espejo: el portavoz de Ayuso comparece hoy en la Asamblea