La preocupación por la situación laboral de los trabajadores del transporte sanitario ha llevado a una movilización en Valladolid. Este miércoles, 11 de febrero, se realizará una concentración y marcha en el centro de la ciudad a partir de las 11:30 horas, coincidiendo con el Día de los Servicios de Emergencias. Los profesionales del sector exigen que la Junta de Castilla y León no continúe siendo cómplice de su precariedad laboral.

La protesta comenzará en el Paseo de Hospital Militar, frente a la sede del Centro Coordinador de Emergencias del 112. Desde allí, los manifestantes recorrerán el Paseo de Zorrilla, las calles Miguel Íscar y Duque de la Victoria, para finalizar en la Plaza Mayor y luego regresar al Paseo de Zorrilla. Los organizadores, que pertenecen a la Coordinadora del Transporte Sanitario de Castilla y León de la CGT, piden mejores condiciones laborales para un sector que consideran esencial.
Desde el sindicato denuncian que la situación del transporte sanitario está marcada por la falta de recursos y la presión sobre los trabajadores. Afirman que es insostenible mantener este servicio esencial mientras los profesionales tienen salarios insuficientes y trabajan en condiciones que califican de indignas. Esta situación genera un impacto directo en la calidad del servicio que se ofrece a la población.
El contrato de transporte sanitario vigente en Castilla y León, que se renovó en 2022, es de 463 millones de euros, lo que ha llevado a un aumento de vehículos disponibles. A pesar de esta inversión, los trabajadores continúan alertando sobre la precariedad y la necesidad de cambios en la gestión del servicio. Los convocantes de la manifestación sostienen que no es suficiente con aumentar el número de ambulancias si no se mejora el entorno laboral de quienes las manejan.
Este contrato es gestionado por un consorcio que incluye empresas como Ambuibérica y Emersan, y cubre ocho de las nueve provincias de la comunidad. Algunos trabajadores afirman que la gestión externalizada beneficia a un fondo de inversión que prioriza las ganancias sobre el bienestar de los empleados. Esta situación ha conllevado una fuga de profesionales hacia lugares donde las condiciones son más favorables.
Los trabajadores están pidiendo a la Junta que implemente una gestión más directa del servicio sanitario. Aseguran que esto podría generar un cambio significativo en las condiciones de sus empleos y, por ende, en la calidad del servicio a la ciudadanía. La falta de fiscalización efectiva hacia las empresas adjudicatarias también es un punto crucial en sus demandas.
La movilización en Valladolid no es un hecho aislado, sino que refleja una problemática generalizada en el ámbito del transporte sanitario en Castilla y León. Los trabajadores esperan que su voz se escuche y que se tomen medidas para solucionar esta situación que consideran insostenible. La movilización podría abrir un espacio para futuras negociaciones con la Junta.
A medida que se aproxima la fecha de la manifestación, la atención está centrada en cómo responderá la Junta de Castilla y León a estas demandas. El resultado de esta movilización podría marcar el inicio de un diálogo sobre la gestión de los servicios de emergencia en la comunidad.
