En Valladolid se han registrado lluvias que superan el doble de lo esperado para los meses de enero y febrero. La cantidad de agua acumulada hasta la fecha se eleva a 138,6 litros por metro cuadrado. Esta cifra representa un 101% más de lo habitual en este período del año, generando preocupación entre los vecinos sobre su impacto en diferentes áreas.

La situación es especialmente notable si se compara con el promedio histórico, que se sitúa en 68,8 litros para ambos meses. De hecho, enero ha dejado 76,8 litros, lo que es 32 litros más de lo normal, mientras que febrero acumula hasta ahora 61,8 litros, que son 37,8 litros más de lo esperado para este mes.
Estas lluvias han provocado también la activación de un aviso amarillo por fuertes vientos que pueden alcanzar los setenta kilómetros por hora. Este fenómeno está asociado a la borrasca Nils, que será la octava de gran impacto en lo que va de año. Esto ha llevado a la administración local a cerrar de manera preventiva el Campo Grande, un área frecuentada por los vallisoletanos, desde el mediodía hasta la medianoche.
Además de las lluvias, la borrasca ha traído consigo un incremento en las temperaturas, alcanzando los 14,8 grados, casi cuatro grados más de lo habitual para esta época del año. A pesar de esta subida térmica, la previsión no es del todo optimista, ya que se anticipa que las condiciones meteorológicas seguirán inestables.
El pronóstico del tiempo indica que para el jueves se esperan vientos fuertes, aunque con poco riesgo de lluvia significativa. Sin embargo, el viernes se prevén nuevos aguaceros. Estos últimos podrían ser de intensidad considerable, lo que deja a la población en alerta ante posibles inundaciones.
A medio plazo, se espera un cambio en el patrón climatológico para el fin de semana que podría traer temperaturas más frías. Según las previsiones, el viento del norte enfriará el ambiente y podría generar heladas débiles. La cota de nieve podría descender hasta los ochocientos metros, aunque se anticipa que en Valladolid no se registren precipitaciones abundantes.
Este episodio de lluvias ha puesto de relieve la necesidad de mejorar la infraestructura de drenaje en la ciudad. Las autoridades locales deberán evaluar los impactos y trabajar en medidas adecuadas para enfrentar eventos meteorológicos de esta magnitud en el futuro.
