Fernando Iturbe, un ingeniero industrial originario de Valladolid, ha establecido su vida en Tailandia, donde dirige una fábrica de ventilación y filtración industrial. Desde su llegada en 2008, ha estado construyendo una nueva identidad en este país asiático, un proceso que comenzó tras una larga carrera internacional que incluye una estancia laboral en Francia.

Su primera experiencia en el extranjero fue en Europa, pero fue en Asia donde encontró un entorno laboral que le resultó atractivo. En su búsqueda de nuevas oportunidades, aceptó un trabajo en Bangkok, que se ha transformado en un hogar durante un tercio de su vida. En sus palabras, Tailandia le ofreció un reto y una curiosidad que alimentaron su deseo de cambio.

La vida en Bangkok le presentó una mezcla de modernidad y tradición que le impresionó. Describe la ciudad como un lugar lleno de contrastes, donde los rascacielos coexisten con estructuras típicas de un país en vías de desarrollo. El ruido y el bullicio de la vida urbana fueron también algunos de los aspectos que más anotó al llegar.

Durante sus primeros años, Fernando desarrolló su carrera en varias empresas, desde el sector electrónico hasta una empresa española del ámbito textil. Posteriormente, se trasladó a Lamphun y se instaló en Chiang Mai. Allí, su trabajo se centra en la producción de sistemas de ventilación, desempeñando un papel clave en la operación de una fábrica de origen holandés.

El proceso de adaptación no fue solo profesional, sino también personal. El idioma y la cultura presentaron desafíos que Fernando enfrentó con determinación. Aprender tailandés le permitió conectarse más plenamente con su entorno, desarrollando la habilidad de comunicarse en varios idiomas con fluidez, un logro que considera muy valioso.

En el ámbito laboral, Fernando elogia la legislación tailandesa, destacando similitudes con la de los países occidentales. La reciente introducción de días de paternidad y una mayor extensión de la baja por maternidad son mejoras que considera significativas en el contexto laboral del país.

Pese a su vida en Tailandia, Fernando mantiene un fuerte vínculo con Valladolid. Regresa varias veces al año para visitar a su familia y amigos, y siempre busca reencontrarse con las tradiciones de su ciudad natal. Va a sus bares favoritos a disfrutar del tapeo y revive momentos en el Campo Grande con sus seres queridos. Su esposa tailandesa está igualmente adaptándose a la cultura vallisoletana.

La conexión de Fernando con su tierra natal se refleja en su deseo de aportar desde la distancia. Se ha integrado en la Red de Embajadores de Valladolid, buscando compartir su experiencia internacional y contribuir al desarrollo de su ciudad aún desde el extranjero. Actualmente, espera su primer hijo, un nuevo capítulo en su vida que enriquecerá aún más su historia personal en Tailandia.

por redaccion