El Casco Viejo de Miranda se queda sin peatonalizar mientras vecinos y asociaciones avisan de su deterioro

El futuro del corazón histórico de Miranda de Ebro sigue sin resolverse. La alcaldesa Aitana Hernando ha descartado convertir en permanente el cierre al tráfico que se aplicó de forma experimental durante el verano de 2025, mientras la asociación vecinal que defiende el barrio advierte de que la inacción tiene un precio: el deterioro progresivo del entorno.

El Casco Viejo de Miranda se queda sin peatonalizar mientras vecinos y asociaciones avisan de su deterioro

José Antonio de Juana, presidente de la Asociación para el Renacimiento del Centro Histórico, no oculta su preocupación. «Si no se actúa, en pocos años el barrio estará deteriorado», asegura. Para él, las calles estrechas del casco antiguo nunca estuvieron pensadas para soportar el tráfico rodado que hoy las atraviesa, y subraya que el problema se agravó con el crecimiento de la ciudad hacia los nuevos barrios sin adaptar los accesos.

De Juana va más allá y plantea que el debate no es solo de conveniencia urbana. «Los beneficios de la peatonalización no es que sean beneficios, son derechos», afirma, y recuerda que este espacio pertenece a toda la ciudad, no solo a quienes residen en él. También señala que el Ayuntamiento podría explorar alternativas viarias, como conectar la calle Ciudad de Toledo con el barrio del Crucero, para descargar de tráfico la zona histórica.

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Hernando, sin embargo, cierra la puerta a cualquier avance. Consultada sobre la continuidad de la medida, la alcaldesa se limita a recordar que aquello «fue una prueba solo para verano y en fines de semana» y asegura no tener «nada más que añadir». Una postura que choca abiertamente con la de su socia de gobierno, IU-Podemos, cuya concejala sigue defendiendo la peatonalización definitiva y pone a Vitoria como ejemplo a seguir. «Tarde o temprano se va a tener que hacer», insiste.

El asunto arrastra ya varios años de debate sin resolución. En la primavera de 2026, el Plan de Movilidad municipal llegó a contemplar 50.000 euros para instalar lectores de matrículas en los accesos al casco, pero la partida nunca llegó al presupuesto. En la elaboración de las cuentas de 2027, tampoco se reservó ninguna cantidad para un cierre permanente.

Mientras los presupuestos pasan sin recoger la medida y las posturas en el equipo de gobierno siguen sin alinearse, el Casco Viejo de Miranda sigue esperando una decisión que, según sus vecinos más activos, cada año que se retrasa se vuelve más urgente.