La senda verde de Tanos se convierte en maleza apenas un año después de su inauguración

Los vecinos de Tanos llevan semanas reclamando al Ayuntamiento de Torrelavega que actúe sobre el estado de abandono en que se encuentran los nuevos caminos rurales del municipio. La vegetación ha crecido de forma descontrolada y amenaza con inutilizar los espacios recreativos que apenas acaban de estrenarse.

La senda verde de Tanos se convierte en maleza apenas un año después de su inauguración

Las hierbas han alcanzado una altura considerable a ambos lados del trazado y han llegado a rodear por completo bancos, mesas y zonas de descanso. «Más que una senda verde parece ya una selva», denuncian algunos usuarios, que critican que se inviertan fondos públicos en crear infraestructuras que después no reciben el mantenimiento necesario.

El problema no afecta únicamente a Tanos. Los itinerarios habilitados en los barrios de San Román y Caseríos presentan una situación similar. Los tres caminos fueron rehabilitados dentro del Plan de Sostenibilidad Turística en Destino ‘Torrelavega 4.0 hacia el 035’, financiado con fondos europeos, con un presupuesto base que superó los 514.000 euros. Las actuaciones contemplaban mejora de firmes, señalización, drenaje, eliminación de especies invasoras y la creación de áreas recreativas vinculadas al deporte y la naturaleza.

Noticias de Santander en tu WhatsAppGratis, sin registros y sin que nadie vea tu número.
Unirme al canal

Desde la Concejalía de Medio Ambiente aseguran que son conscientes del problema. Explican que las obras fueron gestionadas desde el área del Plan de Sostenibilidad Turística y que, tras su entrega, la responsabilidad del mantenimiento recae ahora sobre su departamento. Técnicos municipales ya han visitado los tres espacios para evaluar sobre el terreno qué trabajos son necesarios.

Como resultado de esa inspección, el Ayuntamiento ha solicitado a la empresa Serca un presupuesto para acometer las labores de siega y desbroce. Mientras llega esa valoración económica, los trabajos quedan en suspenso.

Los vecinos, sin embargo, no están dispuestos a esperar mucho más. La maleza dificulta ya el uso cotidiano de algunas zonas recreativas, lo que genera especial frustración entre quienes acuden con regularidad a estos espacios para pasear o hacer deporte.

El caso de Tanos pone sobre la mesa un debate recurrente en muchos municipios: la brecha entre la inversión en nuevas infraestructuras y la dotación de recursos para su conservación posterior. Una senda que nació para acercar la naturaleza a los vecinos corre el riesgo de convertirse, por falta de cuidado, en el símbolo de todo lo contrario.