Íñigo Vicente toma las riendas del Racing en Balaídos y firma el partido más completo de su temporada

El centrocampista vasco asumió el rol de mediapunta ante el Celta y demostró por qué el equipo cántabro confía en él como pieza clave del engranaje ofensivo esta temporada.

Íñigo Vicente toma las riendas del Racing en Balaídos y firma el partido más completo de su temporada

Íñigo Vicente volvió a recordar al Racing y a toda la Primera División de qué es capaz cuando se le da libertad y responsabilidad. Este sábado en Balaídos, con el dorsal 10 a la espalda, el centrocampista de Derio ejerció de canalizador del juego por dentro, ocupando el espacio que en el vestuario cántabro sigue siendo sinónimo de Sergio Canales.

El vasco fue el único jugador del llamado rocanrol, el bloque que llevó al equipo al ascenso la temporada pasada, que partió de inicio rodeado de nuevas incorporaciones. A su lado arrancaron Pablo García e Iker Luque en las bandas, y Yassir Zabiri como referencia ofensiva. Ninguno de los cuatro había formado parte del once que jugó en Barcelona.

José Alberto apostó por esta combinación desde el primer minuto y la apuesta tuvo premio durante buena parte del primer tiempo. El Racing dominó con comodidad en campo gallego y Vicente fue el motor de ese buen juego. Se descolgó a apoyar a los pivotes, André Almeida e Iván Martín, dio salida al balón con criterio y se movió con inteligencia a lo largo de la línea de ataque.

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Lanzó una falta que acabó rozando los palos entre las manos del portero Radu, conectó con Luque y con Zabiri en las escasas llegadas peligrosas del equipo, y marcó el tempo de un partido que se torcería con un penalti en contra.

Ahí empezó el problema. Tras el primer gol del Celta, todo lo que el Racing estaba construyendo a través de Vicente se fue diluyendo. El equipo retrocedió, perdió presencia en el campo rival y el vasco comenzó a desaparecer del partido. El plan inicial quedó desvirtuado en el peor momento, justo cuando el conjunto cántabro mejor lo estaba haciendo.

En el segundo tiempo, Vicente migró hacia la banda izquierda, su posición más habitual, perdiendo protagonismo en el centro del juego. Aun así, en el tiempo añadido tuvo una última oportunidad de cambiar el marcador con un disparo peligroso que no encontró destino.

El partido dejó una imagen clara: cuando Íñigo Vicente es protagonista, el Racing es mejor equipo. El reto ahora es que esa versión dure los noventa minutos.