Un taxista de Sevilla sobrevive a 16 puñaladas de un cliente y conduce herido hasta la comisaría para pedir ayuda

Un conductor de taxi fue apuñalado en dieciséis ocasiones por un cliente durante la madrugada del sábado en la avenida de Andalucía. A pesar de las graves heridas, el profesional logró mantener la calma suficiente para conducir por su propio pie hasta la Jefatura de la Policía Local de La Ranilla y pedir socorro. Su historia ha conmocionado al sector y ha reabierto el debate sobre la seguridad de quienes trabajan solos en la noche sevillana.

Un taxista de Sevilla sobrevive a 16 puñaladas de un cliente y conduce herido hasta la comisaría para pedir ayuda

La Unión Sevillana del Taxi y Élite Taxi Sevilla no han tardado en reaccionar. Ambas asociaciones han denunciado públicamente la escasez de efectivos policiales en horario nocturno, una situación que, según señalan, deja a los taxistas completamente desprotegidos cuando se enfrentan a una emergencia.

«Llamar a un patrullero supone horas de espera», denuncian los representantes del colectivo, que aseguran que en muchos casos los agentes ni siquiera llegan a acudir al lugar. Por ello, han exigido al Ayuntamiento de Sevilla que refuerce la presencia policial durante la noche y ha pedido a todos los trabajadores nocturnos que extremen las precauciones.

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El suceso ha llegado además en un momento de especial tensión para el sector por la inminente obligación de usar el cinturón de seguridad en vías urbanas, prevista para el próximo 1 de octubre. Las asociaciones se oponen frontalmente a esta medida y la consideran un riesgo añadido para los conductores.

Según la Unión Sevillana del Taxi, si el taxista agredido no hubiera llevado el cinturón puesto, habría podido escapar antes del ataque y habría evitado buena parte de las puñaladas. El colectivo sostiene que el habitáculo de un taxi es un espacio cerrado donde una situación puede volverse violenta en cuestión de segundos, y que el cinturón puede convertirse en un obstáculo para la huida. Piden a la Dirección General de Tráfico que mantenga la exención o contemple excepciones para estos profesionales.

Por último, las dos organizaciones han reclamado al Instituto del Taxi y al consistorio que agilicen la instalación de cámaras de videovigilancia en los vehículos. Reconocen que no eliminarán todas las agresiones, pero las consideran una herramienta clave de prevención y de identificación de los agresores.

El taxista, cuya vida estuvo en peligro real aquella madrugada, se ha convertido en el rostro de una reivindicación que el sector lleva tiempo reclamando sin respuesta.