La Sierra de Ávila vuelve a ser escenario de una de las celebraciones populares más arraigadas de la provincia. La Romería de Rihondo congrega cada año a vecinos y visitantes en un entorno natural privilegiado para compartir tradición, fe y fiesta en plena sierra abulense.

La jornada arranca con el fervor propio de las romerías más antiguas de la tierra. Los participantes se reúnen desde primera hora de la mañana para acompañar en procesión a la imagen venerada, recorriendo los caminos serranos entre cánticos y el sonido de los instrumentos tradicionales que marcan el paso de la comitiva.
El paisaje de la sierra actúa como telón de fondo inmejorable para una celebración que mezcla lo religioso con lo festivo de manera natural. Las familias llegan cargadas con sus cestas y manteles, dispuestas a compartir la comida en el campo siguiendo la costumbre de generaciones anteriores.
La música y el baile no tardan en hacer su aparición. Los grupos de jotas y danzas regionales animan la tarde mientras los más jóvenes y los mayores comparten el espacio en una convivencia que, según los propios asistentes, es cada vez más difícil de encontrar en otros momentos del año.
Este tipo de romerías representa mucho más que un acto de devoción. Son una oportunidad para que los pueblos de la sierra mantengan vivos sus vínculos, refuercen la identidad colectiva y transmitan a las nuevas generaciones el valor del patrimonio inmaterial que atesora la provincia de Ávila.
Las autoridades locales han destacado en ediciones anteriores el papel de estas celebraciones como motor de atracción de visitantes hacia los municipios del entorno, contribuyendo también a dinamizar económicamente una zona que apuesta por el turismo de naturaleza y cultura.
La Romería de Rihondo se consolida así, un año más, como una cita imprescindible en el calendario festivo de la Sierra de Ávila, donde la tradición sigue siendo el mejor argumento para reunir a propios y extraños bajo el mismo cielo de piedra y encina.



