Los que trabajan para que Logroño disfrute: la hostelería, motor invisible de San Mateo

Las Fiestas de la Vendimia de Logroño brillan cada año con miles de personas llenando calles, barras y terrazas. Pero detrás de cada copa servida, cada bocadillo despachado y cada calimocho bien frío hay una legión de profesionales que vive estas fechas desde el otro lado de la barra.

Los que trabajan para que Logroño disfrute: la hostelería, motor invisible de San Mateo

Camareros, cocineros, empresarios y distribuidores afrontan una semana de jornadas interminables para que la fiesta sea posible. Francisco Martínez Bergés, presidente de Hostelería Riojana, lo resume con claridad: «Ponemos buena cara para que todo el mundo se divierta mientras nosotros estamos trabajando».

Para Martínez Bergés, el esfuerzo del sector rara vez recibe el reconocimiento que merece. «Siempre estamos ahí, somos el gremio que representa la felicidad, pero para que eso ocurra tiene que haber gente que se mate a trabajar», señala. El presidente de los hosteleros también apunta a la competencia desleal que sufren durante los festejos por parte de peñas, casas regionales y asociaciones de vecinos con sus propias degustaciones.

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¡Logroño está de San Mateo!Qué hay hoy: peñas, degustaciones y Laurel — en vivo19 — 25 sept
En fiestas

El día del cohete anunciador es, sin duda, el más exigente. «Es el día más complicado, en el que más mano de obra se necesita y en el que la gente también está más alterada», explica. La moda de los almuerzos previos al disparo se solapa con comidas y vermús, convirtiendo esa jornada en una prueba de resistencia para todo el sector.

Manolo Hernández, gerente del Grupo Odeón y al frente de ocho locales en la ciudad, conoce bien ese ritmo. Con casi treinta sanmateos a sus espaldas, prepara las fiestas con tres semanas de antelación, refuerza plantillas y cuadra horarios para que el trabajo no se convierta en una locura. «Ese primer día podemos gastar fácilmente unos 15 barriles de cerveza de treinta litros por establecimiento», detalla. Aun así, no lo vive como una carga. «San Mateo es trabajo, pero también alegría», recalca.

En el día a día de los locales, son los camareros quienes aguantan el peso de la barra. Nazareth Santiago y Lourdes Pachón, del Trompeta de Plata, representan a esos profesionales que logran el difícil equilibrio entre el esfuerzo y el buen humor. «Trabajamos a tope, pero también nos lo pasamos pipa», aseguran.

San Mateo no sería San Mateo sin quienes, año tras año, eligen quedarse al otro lado para que el resto de Logroño pueda brindar.