El Cristo del Caloco ya ha regresado a su ermita y las calles de El Espinar recuperan poco a poco el pulso cotidiano tras nueve intensos días de celebraciones patronales en honor al Santísimo Cristo del Caloco, una romería con declaración de Interés Turístico Nacional.

El último fin de semana concentró los actos más esperados del programa festivo. El viernes, el concurso de disfraces reunió a más de 1.000 participantes, con grupos como Tribus Indias, Star Wars o el Descenso del Sella entre los premiados.
El sábado llegó la Verbena del Teo, uno de los momentos más simbólicos de las fiestas espinariegas. A las 23:30 horas partió desde la plaza de la Constitución la tradicional comitiva de antorchas que recorrió las calles de la localidad hasta la plaza de toros, acompañada por dulzainas. Todos los colectivos implicados en las fiestas encendieron con sus antorchas la gran hoguera, que se prolongó durante la madrugada con un festival de DJs.
El domingo marcó el cierre más emotivo. La jornada arrancó temprano con la misa cantada en la iglesia parroquial y el reparto de sopas de ajo preparadas por la panda La Chundarata para los romeros y vecinos congregados en El Portalón.
A las 9:30 horas, el Santísimo Cristo del Caloco inició su camino de regreso hacia la ermita. Antes de partir, tuvo lugar la tradicional despedida en El Portalón, donde la imagen dirige su mirada hacia los cuatro puntos cardinales y hacia el cementerio antes de recibir la bendición a su pueblo. Después, la comitiva emprendió el camino hasta el cerro del Caloco.
La gastronomía volvió a tener un papel protagonista con la tradicional caldereta popular, repartida a partir de las 15:00 horas entre los romeros que contaban con papeleta de donativo, cuya recaudación está destinada a sufragar los gastos de la Esclavitud del Santísimo Cristo del Caloco.
A las 18:00 horas se celebró la despedida oficial del Cristo en la ermita. La Banda de Música de El Espinar interpretó el himno de España con el templo a rebosar de feligreses.
La noche reservó aún dos estampas inconfundibles del final de estas fiestas: La Respingona, la popular jota castellana que los espinariegos bailan juntos, y la traca que a la una de la madrugada cerró definitivamente nueve días de devoción, música y tradición.



