En Valladolid, la ministra de Igualdad, Ana Redondo, ha expresado su desacuerdo con Felipe González. Sus declaraciones se produjeron tras un encuentro con la jefa de la Unidad de Coordinación contra la violencia sobre la mujer en Castilla y León. Redondo se unió a las opiniones de otros miembros del PSOE que consideran que González no debería permanecer en el partido tras criticar a Pedro Sánchez. Esto ha generado un debate sobre la dirección actual del socialismo en España.

La frase más destacada de Redondo fue: “Hay jarrones chinos que lamentablemente ya no quedan bien en las estanterías”. Esta expresión parece reflejar su opinión sobre la vigencia de las figuras del pasado en el contexto político actual. Su intervención ha sido considerada como una crítica directa no solo a González, sino también a la gestión del liderazgo en el PSOE.
El evento en Valladolid se enmarca en un contexto político más amplio. El socialista Ángel Víctor Torres había insinuado previamente que González debería asumir responsabilidades por sus recientes comentarios. Esto ha abierto un debate sobre el futuro del ex presidente dentro del partido y su impacto en la afiliación y estrategia del PSOE.
Redondo también se distanció de las críticas formuladas por su compañero Óscar López, quien había señalado a Javier Lambán como responsable de los resultados electorales en Aragón. La ministra describió las palabras de López como una opinión personal y reafirmó el respaldo del partido hacia Lambán, a quien considera un referente dentro del socialismo español.
Este enfrentamiento en el seno del PSOE de Valladolid es significativo en un momento en que el partido intenta consolidar su apoyo en diversas comunidades. La situación refleja tensiones internas que podrían influir en futuras decisiones electorales y en la cohesión del partido.
Las repercusiones de estas declaraciones podrían ser cruciales en el próximo congreso del partido, donde se decidirán estrategias clave. Están pendientes de discusión las propuestas sobre nuevas políticas que afecten no solo a la dirección del PSOE, sino también a la percepción pública del partido en la región.
Así, la confrontación entre Ana Redondo y Felipe González en Valladolid añade un nuevo capítulo a la narrativa política local. La atención se centra ahora en cómo estas discrepancias podrían afectar las futuras decisiones en el PSOE y su posicionamiento ante la ciudadanía. Las próximas semanas serán decisivas para esclarecer el rumbo del partido en la comunidad.
