Cinco quejas al Ayuntamiento de La Granja sin respuesta llevan a una vecina a denunciar ante la Guardia Civil

Pino Bethencourt lleva dos años viviendo en La Granja de San Ildefonso. Se mudó desde Madrid porque no podía asumir el coste del alquiler en la capital. Sabía que instalarse en el centro del pueblo implicaría convivir con cierto nivel de ruido, pero lo que ha encontrado supera lo que esperaba.

Cinco quejas al Ayuntamiento de La Granja sin respuesta llevan a una vecina a denunciar ante la Guardia Civil

Su vivienda está flanqueada por las terrazas de tres establecimientos: una churrería, una pastelería y un restaurante. El trasiego habitual de esos locales no es el problema. La queja que ha trasladado en varias ocasiones al Ayuntamiento, y que finalmente llevó ante la Guardia Civil a principios de septiembre, apunta a un restaurante concreto que organiza celebraciones de preboda con cerca de cien personas consumiendo alcohol hasta altas horas de la madrugada.

El detonante fue el 4 de septiembre, cuando el Ayuntamiento autorizó al local a cerrar la calle Abastos con una valla para uno de esos eventos. Bethencourt pregunta qué interés público justifica esa autorización, y si otros establecimientos seguirán el mismo camino. La vecina cuestiona también que el espacio público se destine al beneficio económico de un particular.

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A lo largo de 2026 presentó cinco instancias municipales sin obtener respuesta. Cuando acudió a la Guardia Civil, los agentes le indicaron que no podían actuar porque la competencia recae en el Ayuntamiento.

El ruido de las prebodas no es la única queja. Las terrazas no retiran el mobiliario por las noches, lo que favorece que grupos de jóvenes se concentren en ellas pasadas las tres de la madrugada. Bethencourt añade las fiestas patronales de San Luis, con música de discoteca hasta las seis de la mañana. Apunta que el impacto acústico de esas celebraciones varía según la ubicación de cada vivienda y que nadie parece haber comprobado si los niveles de ruido son compatibles con el descanso.

Lo que reclama es la aplicación de la normativa municipal ya existente, tanto en materia de ruido como en el uso de terrazas. Las cinco quejas de este año siguen sin respuesta por parte del Ayuntamiento.

Con información de El Norte de Castilla Segovia.