En Valladolid, se está evaluando la posible eliminación del semáforo ámbar intermitente en cruces considerados de riesgo. Esta propuesta surge a raíz de la inquietud manifestada por el grupo municipal Valladolid Toma la Palabra en la Comisión de Movilidad. La concejala Cristina Colino señaló la necesidad de un análisis exhaustivo en intersecciones con alta afluencia de peatones, especialmente en entornos escolares.

Actualmente, el ámbar parpadeante se utiliza en aproximadamente el 70% de las 273 intersecciones con semáforos en la ciudad. Sin embargo, algunos vecinos reportan confusión y peligros potenciales al cruzar, especialmente en lugares como el cruce de Filipinos con el Paseo de Zorrilla. Colino argumenta que es preferible utilizar señales de rojo y verde, eliminando así cualquier ambigüedad.

El Ayuntamiento, por su parte, no ha registrado hasta ahora un aumento de incidentes relacionados con el ámbar intermitente. Según los técnicos de Movilidad, este semáforo se activa tras una luz roja de seguridad, por lo que el impacto en la seguridad de los peatones se considera bajo. A pesar de esto, el grupo Toma la Palabra ha insistido en la necesidad de reevaluar esta fase de regulación, proponiendo priorizar la seguridad de los viandantes.

El concejal Alberto Gutiérrez ha destacado que, aunque no existen estadísticas que respalden la percepción de peligro, están abiertos a estudiar nuevos criterios si la Policía detecta problemas específicos en intersecciones. Por el momento, no se han registrado quejas formales en la Mesa de Seguridad Vial sobre este tema, que ha discutido otras prioridades como la mejora de la visibilidad en cruces.

Desde el ámbito nacional, otras ciudades, como Valencia, han decidido eliminar el semáforo ámbar intermitente en sus cruces. Esto plantea un contexto más amplio sobre la seguridad vial en las ciudades y podría influir en futuras decisiones del Ayuntamiento de Valladolid. La Dirección General de Tráfico permite a los ayuntamientos decidir sobre su uso, aunque algunas fundaciones han criticado su efectividad.

Mientras se lleven a cabo estos análisis y debates, los vecinos continúan expresando sus preocupaciones sobre la seguridad vial en sus barrios. La administración municipal se ha comprometido a mantener una línea de comunicación abierta para atender posibles riesgos en el tráfico. Esta conversación sobre la regulación del tráfico en cruces sensibles permanecerá activa.

En los próximos meses, se espera que el Ayuntamiento continúe evaluando esta situación y tome decisiones que se adapten a las necesidades de seguridad de los peatones en Valladolid.

por redaccion