El auge del turismo oriental en Segovia ha llevado a una reflexión sobre la calidad de la experiencia que ofrecen los visitantes. Leticia Hernández, presidenta de la Asociación de Guías de Turismo de Segovia, comenta que muchos turistas asiáticos llegan a la ciudad y, al partir, a menudo no tienen claro lo que han visto ni aprendido.

Hernández explica que los grupos turísticos que proceden de países como China, Japón o Corea suelen organizar sus visitas de manera apresurada. Esto se traduce en itinerarios donde pueden llegar a recorrer varias ciudades en un solo día, limitando la capacidad de disfrutar realmente de monumentos emblemáticos como el Acueducto o el Alcázar.
La normativa actual exige que los grupos organizados contraten guías locales autorizados, aunque, en muchas ocasiones, esta norma no se respeta. Esto provoca que los visitantes, guiados por intérpretes no especializados, reciban información superficial y se pierdan detalles esenciales de la historia y cultura de la ciudad.
Uno de los problemas destacados por Hernández es la falta de guías que hablen idiomas como el chino, lo que limita la comunicación y, por ende, la profundidad de las visitas. La mayoría de los guías de la Asociación no tienen las habilidades lingüísticas necesarias para atender adecuadamente a estos grupos, lo que contribuye al sentimiento de desconexión de los turistas.
El panorama cambia en los restaurantes locales, donde los establecimientos se han adaptado a las preferencias de estos visitantes. Muchos turistas buscan disfrutar de la gastronomía segoviana, aunque frecuentemente vienen acompañados de salsas típicas de su país. Así, locales como Cándido y San Miguel han visto incrementada su clientela orientada.
Este fenómeno turístico, que se ha consolidado a lo largo del año, se distingue por un aumento notable de visitantes asiáticos. Según cifras recientes, se ha observado un aumento del 79% en la llegada de turistas orientales a Segovia, lo que ha llevado a una mayor demanda de experiencias más auténticas y memorables.
A pesar de este crecimiento, las quejas sobre la falta de servicios, como aseos públicos cerca del Acueducto, siguen siendo una preocupación para los profesionales del turismo en la ciudad. Estos aspectos prácticos inciden directamente en la experiencia de visita, afectando la imagen de Segovia como destino turístico.
Hernández concluye que, a medida que el turismo oriental continúa en expansión, es vital que las autoridades locales y los profesionales del sector trabajen en conjunto para mejorar la experiencia de estos visitantes. El futuro de este tipo de turismo dependerá de su capacidad para ofrecer una oferta más enriquecedora, que permita a los viajeros conectarse con la historia y cultura de Segovia.
Entre los desafíos pendientes, se destaca la adecuación de las infraestructuras turísticas y la formación de guías que puedan atender mejor a este creciente número de turistas. La labor conjunta de varios actores será crucial para garantizar que el turismo en Segovia sea cada vez más inclusivo y respetuoso con las necesidades de todos sus visitantes.
