El Domingo Gordo ha reunido a jóvenes de Tordehumos y Villafrechós en una celebración que marca la entrada a la mayoría de edad. Esta tradición, que tiene sus raíces en la obligatoriedad del servicio militar, se ha adaptado con el tiempo para convertirse en una fiesta que une a hombres y mujeres que cumplen 18 años. Este acontecimiento, que se celebra el domingo anterior al Miércoles de Ceniza, tiene un fuerte significado para los quintos de cada localidad.

En Tordehumos, los jóvenes se prepararon para el evento tras la jornada del Día de la Leña. Durante la mañana, salieron a las calles, tocando almireces y pidiendo el aguinaldo entre los vecinos. Esta actividad no solo les permite recaudar fondos para la fiesta, sino también disfrutar de la repostería tradicional como orejas y torrijas. La comunidad local apoya a los quintos ofreciendo este tipo de dulces.
Por su parte, en Villafrechós, la celebración incluyó la carrera de cintas, una actividad que se ha vuelto icónica en el Domingo Gordo. El evento tuvo lugar en el camino hacia las piscinas, donde varios quintos, como Lucía Curiel y Guillermo Martín, participaron intentando recoger cintas de colores. Este momento es recordado por los jóvenes como un símbolo de su paso a la adultez. La cercanía al festejo genera un ambiente de alegría y unidad entre los participantes.
Al finalizar esta carrera, los quintos ofrecieron una cinta pintada a mano a la Virgen de Cabo, patrona de Villafrechós. Esta entrega remarca la conexión espiritual que existe en la cultura local. La tradición continúa con el objetivo de pasar un recuerdo simbólico a sus familiares y amigos, quienes también reciben cintas con sus nombres.
Las festividades no terminaron con la carrera. El programa de actividades incluyó juegos organizados por los propios quintos. La jornada culminó con un baile de Carnaval que atrajo a numerosas familias y vecinos. Este tipo de actividades permiten a la comunidad disfrutar y fortalecer lazos sociales.
Las próximas citas destacadas para los quintos incluirán el levantamiento del mayo a finales de abril y la instalación del arco en la ermita el lunes de Pentecostés, donde se prepara la bendición de los campos. Estos eventos siguen la tradición y marcan el paso del tiempo en estas localidades.
La celebración del Domingo Gordo en Tordehumos y Villafrechós representa no solo un momento de diversión, sino también un rito significativo en la vida de los jóvenes. Al final del evento, los participantes reflexionan sobre la singularidad de esta experiencia, que se vive solo una vez en la vida, fortaleciendo el sentido de comunidad. Se espera que este tipo de celebraciones continúen promoviendo la cultura local y la unión vecinal.
