El edificio de Reyes de Navarra 28, en el barrio vitoriano de Zaramaga, ha comenzado a recuperar uno de sus símbolos más reconocibles. Los trabajos de instalación del mural «No hay presente ni futuro sin memoria», dedicado a los sucesos del 3 de Marzo de 1976, arrancaron esta semana con el montaje del andamiaje y la grúa necesarios para colocar las piezas en la fachada recién renovada.

La obra, que ocupará 180 metros cuadrados, está formada por 50 piezas modulares de 150 por 240 centímetros cada una. El conjunto ha sido diseñado a modo de gran puzle para adaptarse al nuevo revestimiento exterior del inmueble, y la colocación progresiva de las placas comenzó ya en las primeras horas tras el inicio de los trabajos.

La recreación ha sido coordinada por la muralista Verónica Werckmeister junto al autor del mural original, Javier Hernández Landazabal. Cada pieza fue pintada individualmente en el taller de Werckmeister y ejecutada sobre tela, un formato que permite adherirla a la fachada ventilada sin dañar el nuevo revestimiento.

La elaboración fue un proceso colectivo. Durante el verano de 2025, más de 30 personas voluntarias vinculadas al barrio de Zaramaga y al movimiento memorialista del 3 de Marzo participaron en la creación de la obra, dándole así un carácter comunitario que va más allá de lo puramente artístico.

El nuevo mural reproduce y actualiza el original de 2013, que recogía recortes de prensa, fotografías y documentos relacionados con los cinco trabajadores muertos por disparos de la Policía Armada durante una huelga general en Vitoria-Gasteiz en 1976. La obra concluye con una reclamación de justicia que, cincuenta años después, sigue sin resolverse.

La instalación llega con varios meses de retraso respecto a lo previsto. La intención inicial era tener el mural listo para el 50 aniversario de los sucesos, pero la finalización de las obras en la fachada, las intervenciones en el espacio público de la calle y las condiciones meteorológicas adversas retrasaron los plazos. Si todo transcurre sin nuevos contratiempos, el mural estará terminado en aproximadamente un mes.

Zaramaga recupera así un pedazo de su identidad en la piel de un edificio que, tras su rehabilitación, vuelve a ser soporte de una memoria que el barrio no quiere perder.

por redaccion