La Plaza Mayor de Toledo apenas llevaba unas horas abierta al público cuando los comentarios no se hicieron esperar. «Hay cosas que cambiar», resumía un hostelero mientras los vecinos recorrían por primera vez el espacio recién estrenado. Tres días después de retirar el vallado, el Ayuntamiento ya admite que podrían introducirse modificaciones.

El Gobierno municipal, liderado por Carlos Velázquez, está manteniendo contactos con los establecimientos de la plaza para convocar una reunión en los próximos días y analizar posibles ajustes en la nueva configuración del espacio. Una situación que ha generado sorpresa e indignación entre distintos colectivos, dado que la actuación acaba de concluir y supuso una inversión de cerca de 390.000 euros procedentes de fondos europeos Next GenerationEU, dentro del proyecto Toledo, Ciudad Creativa.
Las críticas llegaron incluso antes de que terminaran las obras. La Asociación de Vecinos Iniciativa Ciudadana ya trasladó sus dudas en el Consejo de Participación del Casco Histórico sobre la plataforma elevada para terrazas, el tratamiento de los árboles, la restauración de la fuente y el diseño de las pérgolas.
Con la plaza abierta, el malestar se ha extendido también a los hosteleros, que denuncian que la nueva distribución del espacio dificulta el funcionamiento de sus negocios y lamentan no haber sido consultados en ningún momento durante el diseño del proyecto.
No es la primera vez que la actuación genera controversia. Durante la ejecución de las obras ya hubo una modificación del contrato. El Ayuntamiento justificó entonces esos cambios por circunstancias detectadas sobre el terreno, que llevaron a sustituir las pérgolas inicialmente previstas, modificar parte de la cimentación y variar el mobiliario urbano.
La oposición socialista ha aprovechado la situación para cargar contra el equipo de gobierno. La concejala Alicia Escalante ha calificado el proceso de diálogo abierto ahora como una «rectificación» de una obra ejecutada, según sus palabras, «de espaldas a vecinos, comerciantes y hosteleros». El PSOE cuestiona además la sustitución del pavimento de canto rodado por hormigón, la accesibilidad de algunos elementos, la escasez de sombra, el estado de la fuente y la eliminación de las plazas de carga y descarga.
Toledo tiene ahora sobre la mesa una Plaza Mayor recién renovada que ya genera más preguntas que respuestas, y un Ayuntamiento que tendrá que explicar cómo se gastan los fondos públicos cuando el resultado obliga a volver a la mesa de dibujo antes incluso de que se instalen las primeras terrazas de la temporada.
