La alegría de España campeona del mundo se convirtió en drama en Ciudad Rodrigo en la madrugada del domingo al lunes. Un joven mirobrigense de 13 años perdió la vida cuando la ornamentación de la tradicional fuente del Árbol Gordo cedió bajo el peso de los celebrantes y lo aplastó dentro del agua.

La selección española había culminado pocas horas antes una hazaña histórica al derrotar a Argentina y conquistar su segundo Mundial de fútbol. Como ocurre en cada gran celebración deportiva, centenares de jóvenes tomaron las calles y la Plaza Mayor de Ciudad Rodrigo para festejar el triunfo de la Roja.
Una parte de esa multitud se concentró en el interior de la fuente del Árbol Gordo, escenario habitual de este tipo de efemérides en la localidad. En un momento dado, varios jóvenes se encaramaron sobre la estructura ornamental de piedra, que no resistió el peso acumulado y se desprendió, precipitándose al agua con violencia.
La pieza, de considerable tamaño y peso, golpeó a varios de los que se encontraban dentro de la fuente. Uno de los jóvenes quedó atrapado bajo el elemento de piedra, sumergido en el agua.
La reacción fue inmediata. Otros chicos presentes y agentes de la Policía Local que patrullaban por los alrededores se lanzaron a mover la pieza y sacar al menor del agua. El joven fue extraído inconsciente y con una grave herida en una de sus piernas.
A pesar de los esfuerzos de los servicios de emergencia, que acudieron al lugar en cuestión de minutos, el chico de 13 años no logró sobrevivir. Su fallecimiento fue confirmado poco después del rescate.
Dos personas más resultaron heridas como consecuencia del desprendimiento, aunque en su caso las lesiones fueron de menor gravedad y pudieron ser atendidas en el lugar o trasladadas sin riesgo vital.
Lo que debía ser una noche de euforia y recuerdo imborrable para Ciudad Rodrigo ha quedado marcada por el duelo. La muerte de un niño de apenas 13 años en el momento en que su ciudad y su país celebraban una victoria histórica deja una herida que tardará tiempo en cerrarse.
Las autoridades locales deberán analizar ahora el estado de la fuente y la gestión de las aglomeraciones en este tipo de celebraciones para evitar que una tragedia así vuelva a repetirse.
