Los Premios Lola Gaos, el principal reconocimiento del sector audiovisual valenciano, afrontan una nueva crisis presupuestaria después de que PP y Vox aprobaran una enmienda que recorta a la mitad la aportación del Consell de l’Audiovisual de la Comunitat Valenciana (CACV) a la Acadèmia Valenciana de l’Audiovisual (AVAV).

La enmienda, propuesta inicialmente por Vox y ratificada por el Partido Popular en el marco de los presupuestos autonómicos de 2026, resta 65.000 euros de los 135.000 que el CACV había comprometido como subvención nominativa para la gala. Esa cantidad se redirige ahora a la gestora de À Punt para actividades relacionadas con el archivo audiovisual.
El golpe llega en un momento especialmente delicado. La relación entre la AVAV y la administración autonómica había comenzado a normalizarse el año pasado, cuando el CACV asumió el papel de co-organizador con esa subvención de 135.000 euros. Parecía cerrarse así una herida abierta en 2023, cuando la Conselleria de Cultura eliminó de forma sorpresiva la ayuda nominativa de 100.000 euros que el Institut Valencià de Cultura venía aportando desde los tiempos en que el certamen se llamaba Premios Berlanga.
La presidenta de la AVAV, Gloria March, ha reconocido que ya se estaba trabajando en una gala que iba a celebrarse en Castelló, proyecto que ahora queda descartado. «Vamos a contrarreloj para montar otra gala con la mitad del presupuesto y en otro lugar y fecha», ha declarado. Desde la asociación subrayan que el recorte no les afecta solo a ellos, sino a todo el sector al que representan.
A pesar de las dificultades, la AVAV no tira la toalla. Este mismo lunes ha abierto el proceso de inscripción de obras candidatas, con plazo hasta el 7 de septiembre. Las producciones deben haberse estrenado entre el 14 de noviembre de 2025 y el día anterior a la gala. Además, se han aprobado modificaciones en las bases para dar mayor flexibilidad a las candidaturas.
Este recorte no es un caso aislado. Los presupuestos de 2026 también reducen la aportación a la Fira Trovam un 20% y eliminan hasta 250.000 euros en partidas de cultura escénica y patrimonio, fondos que se reorientan hacia ayudas a los bous a la corda y al teatro del Segle d’Or valenciano.
El audiovisual valenciano, que aún no ha olvidado la polémica subvención de cinco millones de euros al rodaje de Enredados, suma un nuevo frente abierto con una administración con la que la convivencia sigue siendo cualquier cosa menos sencilla.
