Madrid vive este lunes una jornada histórica. La capital se paraliza para celebrar la segunda estrella de la selección española de fútbol tras proclamarse campeona del Mundial 2026, y el Ayuntamiento ha activado un plan especial de seguridad y movilidad que afecta de lleno al corazón de la ciudad.

La Plaza de Cibeles, epicentro tradicional de las celebraciones del fútbol español, comenzó a cerrarse al tráfico desde la pasada medianoche de manera progresiva. Los trabajos de montaje del escenario arrancaron de madrugada y no se desmontará hasta la madrugada del martes. La fiesta está prevista de 18 a 23 horas de este lunes, con una asistencia estimada de más de 60.000 personas según los cálculos del Consistorio.
Los cortes afectan a varios de los ejes más transitados del centro. El Paseo de Recoletos, el Paseo del Prado entre la plaza de Neptuno y Cibeles, y la Calle Alcalá entre Cibeles y la Plaza de la Independencia quedan restringidos al tráfico. También se interrumpe la circulación en Gran Vía entre Alcalá y Hortaleza, con repercusiones en la Plaza de España, Princesa y Ventura Rodríguez. La glorieta del Emperador Carlos V, junto a Atocha, es otra de las zonas que nota la presión del dispositivo.
Las autoridades advierten de que estos cortes podrán ampliarse según la afluencia real de público y las indicaciones de los agentes sobre el terreno.
Ante este escenario, el Ayuntamiento recomienda encarecidamente el uso del transporte público. Las líneas de Metro 1, 2, 3 y 4 contarán con refuerzo hasta el cierre del servicio, aunque la estación de Banco de España permanecerá cerrada por motivos de seguridad. La EMT desviará varias de sus líneas, cuyos recorridos alternativos están publicados en su web de incidencias, y dispondrá de hasta diez autobuses adicionales en horario nocturno.
El servicio de BiciMAD también se verá afectado, quedando sin servicio múltiples bases en la zona de Cibeles, Recoletos, Colón y Banco de España. Los accesos a los aparcamientos de Serrano III, Sevilla, Recoletos, Las Cortes y Plaza del Rey también podrían verse cortados. Varias paradas de taxi en el Paseo del Prado y calles adyacentes quedan igualmente suspendidas.
Una jornada para la historia que pide a los madrileños paciencia, previsión y, sobre todo, ganas de celebrar.
