El Ayuntamiento de Salamanca saca a concurso la gestión de sus piscinas por 60 millones, el contrato más costoso de su historia

El Consistorio salmantino aprobará en el próximo pleno municipal, el último antes del verano, la licitación del contrato de gestión de las piscinas municipales por un valor total de 60.013.697 euros, una cifra sin precedentes que refleja años de dificultades, cambios de empresa y un servicio que ha sobrevivido en la cuerda floja.

El contrato acumula más de año y medio de retraso. Su duración legal venció a comienzos de 2025 y desde entonces se mantiene en funcionamiento de forma forzosa, después de que la empresa actual reconociera que no puede sostener económicamente la prestación del servicio.

Para hacer el nuevo contrato atractivo a los posibles licitadores, el Ayuntamiento ha diseñado un pliego con condiciones generosas. La cifra de negocio prevista a diez años ronda los 50 millones de euros, con ingresos estimados entre 2,5 y 3,5 millones anuales por la explotación de las instalaciones de verano y las climatizadas. A eso se suma una subvención municipal al déficit de explotación que oscilará entre 1,7 y 2,1 millones de euros al año, partiendo de unos 150.000 euros mensuales. Y se reserva además un margen del 20% del contrato, unos 10 millones adicionales, para posibles modificaciones que cubran incrementos de costes o nuevas inversiones.

Noticias de Salamanca en tu WhatsAppGratis, sin registros y sin que nadie vea tu número.
Unirme al canal

La historia de este contrato es una sucesión de tropiezos. Se adjudicó en 2014 por 2,5 millones anuales a una unión de empresas. Con los años, cambió de manos varias veces, pasando por diferentes gestores hasta llegar a la situación actual, en la que la empresa responsable ha tenido que ser obligada a continuar abierta pese a declarar su incapacidad financiera para seguir. El Ayuntamiento también tuvo que asumir directamente inversiones en mejoras ante la falta de mantenimiento de anteriores concesionarias, y aún reclama un millón de euros a una de ellas por obras que no ejecutó.

La nueva licitación busca romper definitivamente ese ciclo. Con ingresos garantizados, un margen amplio para imprevistos y un plazo de diez años, el pliego intenta convencer al mercado de que gestionar las piscinas salmantinas puede ser un negocio viable.

Más de 20.000 usuarios dependen de estas instalaciones cada temporada. El Ayuntamiento no puede permitirse otro colapso.