El equipo de trasplantes del HUBU, una unidad que convierte el peor momento en un regalo de vida

El Hospital Universitario de Burgos cuenta con un equipo de coordinación de trasplantes que trabaja en silencio, en los momentos más difíciles, para que la muerte de una persona se convierta en una segunda oportunidad para otras.

El equipo de trasplantes del HUBU, una unidad que convierte el peor momento en un regalo de vida

Al frente de este equipo está María Eugenia Perea, que además ha asumido recientemente la coordinación de trasplantes de toda Castilla y León. Junto a ella trabajan el médico de UVI Pedro Granado, la médica Rebeca Vara y la enfermera coordinadora Carolina Román. Pero hay una figura que distingue al HUBU de otros hospitales del país: Jesús Sánchez, psicólogo clínico integrado en el equipo desde hace más de dos años.

Burgos no es un hospital donde se realicen trasplantes, pero sí es donde todo empieza. Aquí se extraen los órganos y tejidos que luego salvan vidas en otros centros. Un proceso que arranca con una conversación delicada con familias que acaban de perder a un ser querido y que deben tomar una de las decisiones más difíciles de su vida.

El protocolo que activa el equipo cuando se detecta un posible donante es minucioso y exige coordinación máxima. El proceso no suele superar las doce o catorce horas, para preservar la viabilidad de los órganos, e involucra a decenas de profesionales, incluso vuelos desde el aeropuerto burgalés.

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«Es un trabajo vitalmente humano», resume Perea. Y esa es precisamente la filosofía que impregna cada paso del proceso: la precisión médica combinada con el acompañamiento cercano a las familias en duelo.

Para que los profesionales sanitarios sean conscientes del impacto de su labor, el equipo analiza y comparte todos los casos, celebra los éxitos y estudia los datos. El año pasado, 21 familias de Burgos hicieron posibles 67 trasplantes.

Pedro Granado, uno de los médicos más implicados en el proceso, destaca que la formación continua es clave. «Cada vez los donantes son más complicados porque se amplía el espectro. Te tienen que formar constantemente», explica. Por ello se está formando a través de cursos de la Organización Nacional de Trasplantes.

El equipo del HUBU demuestra que incluso en los instantes más oscuros, la solidaridad humana puede abrirse paso. Un solo donante, como repiten estos profesionales, es capaz de generar vida para muchas otras personas. Y esa certeza es la que sostiene, día a día, a quienes trabajan entre la pérdida y la esperanza.