El pasado jueves, 31 de julio, la persiana de TodoÚtil echó el cierre definitivo en la calle José Zorrilla de Segovia. Con ella, se fue también un pedazo de la memoria comercial de la ciudad. Roberto Manso, su propietario, pone fin a casi tres décadas atendiendo a varias generaciones de segovianos en un local que, para muchos, era mucho más que una tienda.

Manso abrió el negocio en 1997 y desde el primer momento fue todo un fenómeno. Disfraces, juguetes, herramientas, artículos electrónicos, productos de limpieza, material escolar… La lista no tenía fin y esa era precisamente su mayor virtud. Venían clientes de todos los rincones de la provincia e incluso desde Madrid. Para los más pequeños era casi un paraíso; para los adultos, un chaleco salvavidas cuando se necesitaba algo con urgencia.
Sin embargo, el tiempo y el mercado han podido con TodoÚtil. La apertura del centro comercial Luz de Castilla, la proliferación de bazares y, sobre todo, el empuje imparable de las ventas por internet fueron erosionando poco a poco la rentabilidad del negocio. La pandemia terminó de inclinar la balanza. «Los costes cada vez son mayores y en este modelo de tienda no puedes subir mucho los precios», reconoce Manso.
La ubicación del local, en pleno centro geográfico de la capital y junto a la Universidad María Zambrano, siempre fue uno de sus grandes activos. Los estudiantes universitarios figuran entre sus clientes más fieles. «Cuando no están, se nota muchísimo», admite el comerciante.
La última semana de vida de TodoÚtil fue un desfile continuo de vecinos que llegaban más a despedirse que a comprar. Muchos de ellos vieron crecer el negocio desde niños y hoy traen a sus propios hijos. «Muchas veces le da más pena a la gente que a mí», confiesa Manso, que fue también presidente de Fecose durante varios años y es figura conocida y querida en el barrio.
Ahora, su prioridad es descansar después de tantos años trabajando sin apenas descanso, aunque en los próximos meses echará una mano a su mujer en la clínica de psicología que abrirá en el barrio de San Millán. El local de José Zorrilla queda disponible en alquiler o venta, aunque Manso reconoce que su gran extensión complica encontrar un nuevo inquilino.
El éxito de estas tres décadas, dice, ha sido de los segovianos. «Estoy agradecido a todos ellos, especialmente a los del barrio. Sin ellos, nada de esto habría sido posible».



