Dos noches a oscuras y sin explicaciones: el apagón del centro de Zamora desespera a vecinos y hosteleros

El centro de Zamora acumula ya dos noches consecutivas sin luz. Calles como San Torcuato, Sagasta, Flores de San Torcuato, Benavente y la popular zona de los Pinchos volvieron a quedarse en penumbra pasadas las 23.50 horas, sin que ningún organismo ni empresa distribuidora haya dado hasta el momento una explicación pública sobre lo ocurrido.

Dos noches a oscuras y sin explicaciones: el apagón del centro de Zamora desespera a vecinos y hosteleros

El corte eléctrico no estaba anunciado como una interrupción programada por parte de la distribuidora responsable de la red, lo que aumenta la confusión entre los vecinos y empresarios afectados. Nadie sabe qué ha fallado, cuántos usuarios están sin suministro ni cuándo se recuperará la normalidad.

La incidencia golpea de lleno a una de las zonas con mayor actividad nocturna de la capital zamorana, especialmente en pleno verano. Bares y restaurantes de la zona de los Pinchos se han visto obligados a improvisar con luces de emergencia y sistemas auxiliares para mantener abiertos sus negocios. Algunos hosteleros, escarmentados tras la primera noche, ya tenían preparada iluminación alternativa previendo que el problema pudiera repetirse.

Y se repitió.

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Un corte de estas características no es solo una molestia. Para los establecimientos de hostelería supone riesgo de pérdida de productos en cámaras frigoríficas, imposibilidad de cobrar con datáfono, problemas con los sistemas de cocina y dificultades para garantizar la seguridad de clientes y empleados.

El apagón también afecta a la seguridad en la vía pública. Sin alumbrado, tramos de San Torcuato, Sagasta y Benavente quedan prácticamente a oscuras, convirtiendo la luz de los escaparates y los locales abiertos en la única referencia para los peatones que transitan por el centro.

No se han registrado incidentes personales por el momento, pero la repetición del problema en las mismas calles durante dos noches seguidas exige una respuesta que todavía no ha llegado.

Una avería puede ocurrirle a cualquier red eléctrica. Lo que no tiene explicación es que se repita en el mismo lugar dos noches consecutivas sin que vecinos y comerciantes reciban información sobre sus causas o sobre las medidas que se están tomando para evitar una tercera noche de oscuridad.

Zamora tiene derecho a saber qué está pasando bajo sus calles. Mientras tanto, el centro de la ciudad sigue esperando que alguien encienda, de una vez, la luz de las explicaciones.