El pleno ordinario de julio del Ayuntamiento de Segovia dejó uno de sus momentos más tensos cuando la discusión sobre el folclore local derivó en un cruce de acusaciones entre grupos municipales que dejó al descubierto visiones muy distintas sobre qué se entiende por cultura y cómo debe gestionarla la institución.

La moción presentada por Segovia en Marcha proponía una estrategia municipal para proteger y difundir el folclore segoviano, reforzar el tejido asociativo, llevar actividades a los colegios y avanzar hacia la creación de una escuela municipal. Su portavoz, Guillermo San Juan, defendió que la cultura popular forma parte de la identidad colectiva y que puede ser una herramienta de inclusión y socialización para los vecinos.
Sin embargo, la iniciativa cosechó un resultado muy escaso: solo tres votos a favor, los dos de Izquierda Unida y el del propio Segovia en Marcha. Los 22 concejales restantes optaron por la abstención.
El concejal de Cultura, Juan Carlos Monroy, fue uno de los más críticos con la propuesta. Rechazó que el folclore deba situarse por encima del teatro, la danza, la música, la literatura o los títeres, y advirtió que establecer esa jerarquía podría utilizarse como forma de imponer prioridades de manera injustificada. Monroy también cuestionó la asistencia de San Juan a actos culturales, lo que desató la réplica más dura de la sesión.
San Juan respondió acusando al concejal de mantener una visión clasista de la cultura, más preocupada por fotografías e instituciones que por las fiestas de barrio y los actos vecinales, que a su juicio también son cultura y merecen igual reconocimiento.
La intervención del representante de Vox subió todavía más el tono. Alfonso de Ceballos-Escalera cuestionó el diagnóstico de la moción y rechazó que el folclore se emplee como herramienta de inclusión en una sociedad diversa, llegando a vincular esa idea de diversidad con el islamismo, una afirmación que tensó aún más el ambiente en el salón de plenos.
El PSOE se mostró favorable al folclore como expresión cultural, pero se abstuvo al entender que la administración debe acompañar al tejido asociativo sin sustituirlo. Ciudadanos valoró la idea de la escuela municipal, aunque reprochó que la propuesta no estuviera suficientemente desarrollada.
El debate dejó claro que, en Segovia, la cultura es mucho más que un asunto de programación. Es también un campo donde se dirimen diferencias profundas sobre identidad, inclusión y el papel que debe jugar el Ayuntamiento en la vida cultural de los barrios.
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