El edificio Rema, cerrado desde 2013 y símbolo del abandono en uno de los rincones más emblemáticos de Santander, vive sus días más esperanzadores en más de una década. La solicitud del Ayuntamiento para hacerse con la concesión del inmueble, propiedad de la Demarcación de Costas, fue publicada esta semana en el Boletín Oficial del Estado, lo que abre un plazo de 20 días para presentar alegaciones. Si no hay respuestas, la cesión se hará efectiva y el Consistorio podrá comenzar a mover ficha.

El plan municipal contempla transformar el edificio en un espacio de triple uso: hostelería, deportes y cultura. El inmueble, situado frente a la Segunda Playa de El Sardinero, mantendría su superficie actual, con una planta baja de 194 metros cuadrados, un sótano de 165 y una terraza de 85,5 metros cuadrados. Lo que cambia por completo es para qué servirán esos espacios.
Las obras de rehabilitación previstas incluyen redistribuir el interior, abrir nuevas comunicaciones verticales, reforzar la estructura, restaurar la fachada y renovar todas las instalaciones. También se mejorarán las condiciones de accesibilidad y seguridad. El presupuesto de ejecución material ronda los 355.000 euros, aunque con honorarios, licencias y controles la cifra total podría alcanzar los 450.000 euros.
El Rema lleva trece años cerrado y su deterioro es visible para cualquier santanderino que pasee por la playa. Pintadas, maleza y una fachada castigada por el tiempo son la imagen que hoy ofrece un edificio que en su día fue referencia de la vida costera de la ciudad. En 2025 se pintó de blanco, pero los grafitis no tardaron en volver.
En cuanto a la viabilidad económica, el Ayuntamiento calcula que la actividad hostelera podría generar unos 80.000 euros anuales, mientras que las actividades deportivas aportarían cerca de 17.000 euros y los usos culturales y polivalentes, unos 8.000 euros más. Descontados los gastos de explotación, mantenimiento y el canon concesional, el beneficio estimado antes de impuestos rondaría los 37.000 euros al año.
No es un proyecto improvisado. La solicitud de concesión a Costas se aprobó en el Pleno del Ayuntamiento por unanimidad en 2019, aunque los trámites administrativos han alargado el proceso durante siete años. Ahora, con la publicación oficial, el Rema tiene por fin una fecha en el calendario y una hoja de ruta concreta.
Santander espera que este otoño empiece a escribirse un nuevo capítulo para uno de sus edificios más queridos y más abandonados.
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