El club vallisoletano de balonmano ha cerrado su mercado de fichajes con la incorporación de dos jóvenes talentos que ya han vestido la camiseta de la selección española. Álex Colón y Sergio Sánchez llegan para reforzar un proyecto que sigue apostando por la cantera y el futuro.

Ambos jugadores nacieron en 2007 y comparten algo más que la edad. Los dos han participado con España en categorías juvenil y júnior, y los dos acaban de disputar el Europeo. Una coincidencia que refleja el nivel al que se han incorporado al equipo pucelano.
Sergio Sánchez, extremo izquierdo natural de León, llega procedente del Ademar, club con el que ha competido incluso en Europa. Firma por dos temporadas y reconoce que la estabilidad fue clave en su decisión. Estudia Medicina en Valladolid y cada desplazamiento a León para entrenar le suponía un desgaste añadido. Aquí encuentra equipo y ciudad en el mismo lugar.
Álex Colón, central alicantino de 1,94 metros, llega desde el Alcobendas, donde fue el máximo goleador de su equipo en División de Honor Plata. Su contrato se extiende por cuatro temporadas y durante la primera compaginará su participación entre el filial en Primera Nacional y el primer equipo en la Liga Asobal. Nunca ha jugado en ninguna de las dos categorías, y eso, lejos de frenarle, parece motivarle.
«Jugar en Primera Nacional y poder compaginarlo con Asobal es lo que hizo que me decantase por Valladolid», explicó Colón durante su presentación. El jugador destaca su polivalencia como uno de sus puntos fuertes, capaz de actuar en el centro y en el lateral.
Sergio Sánchez, por su parte, tiene el foco puesto en el trabajo grupal. «Tenemos que hacer que Huerta del Rey sea una cancha en la que nadie nos pueda robar ningún punto», señaló el extremo, que además vivirá con especial emoción los encuentros ante su exequipo leonés.
El entrenador David Pisonero se mostró entusiasmado con ambos perfiles. Del extremo destacó su tamaño, inteligencia, calidad defensiva y velocidad en el contraataque. Del central subrayó su verticalidad, su intensidad y su enorme margen de mejora, recordándole incluso a su propio padre, con quien compartió vestuario.
El Recoletas sigue construyendo un proyecto joven, ambicioso y con base sólida. Valladolid vuelve a ser destino para quienes quieren crecer en el balonmano de élite.
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