Navafría vive estos días uno de sus momentos más esperados del año. Las fiestas en honor a San Lorenzo arrancan con toda la energía característica de este pequeño municipio segoviano, que se transforma por completo cuando llega agosto y los vecinos, emigrantes y visitantes se dan cita para compartir días de celebración y reencuentro.

Las patronales de Navafría son, junto a la Feria del Ganado, las fechas más señaladas en el calendario local. El pueblo se llena, las familias se reúnen y quienes regresan año tras año vuelven a sentirse parte de una comunidad que cuida con mimo cada detalle de su programa festivo.
La organización corre principalmente a cargo del Ayuntamiento, pero las peñas del pueblo juegan un papel fundamental. Son ellas quienes buscan charangas para los vermús, animan las verbenas y convierten las noches en un derroche de colorido y alegría. Su momento de mayor protagonismo llega el sábado, con el desfile de peñas y el pregón, una tarde en la que, según describe la alcaldesa Jennifer Berzal, todo el mundo acude con ganas de fiesta y el reencuentro entre vecinos y amigos llena las calles de emoción.
Pero las fiestas arrancan antes, con una tradición muy arraigada: la hacendera popular del viernes. Jóvenes y mayores se juntan para colocar vallas, adornar calles con pancartas y banderines, convirtiendo ese trabajo colectivo en un acto de fraternidad que sirve de calentamiento para los días grandes.
Entre los momentos más emotivos figura la misa y la procesión en honor a San Lorenzo, cuando vecinos y visitantes acompañan al santo por las calles del pueblo. La salida y la entrada de la imagen al templo, con el bandeo de campanas, emocionan cada año a los presentes. También crece con fuerza el concurso de disfraces, una actividad en la que cada vez se implican más personas.
La alcaldesa reconoce que estas son las últimas fiestas que organiza la corporación actual y que se han preparado con especial cariño. Su deseo es que vecinos y visitantes disfruten plenamente y que todo transcurra con tranquilidad, dejando buenos recuerdos para el resto del año.
Navafría afronta además el reto común a muchos pueblos segovianos: equilibrar los servicios de una localidad pequeña con el importante volumen de población que llega en verano y fines de semana, cuando las segundas residencias se activan y el municipio multiplica su actividad.
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