Vecinos y comerciantes de una de las vías más céntricas de Logroño llevan meses soportando una situación que describen como insostenible. Un grupo de personas conflictivas se ha asentado en la calle Portales y convierte el día a día de quienes viven y trabajan allí en una pesadilla de insultos, suciedad y amenazas.

El epicentro del problema se localiza frente a la calle Juan Lobo, donde una jardinera de grandes dimensiones y varios bancos sirven de punto de reunión habitual para estas personas, la mayoría sin hogar y con problemas de adicciones. Desde allí, según los afectados, se extienden los conflictos a toda la zona.
Las quejas van mucho más allá del incivismo. Los residentes denuncian que estas personas orinan y defecan en portales, en los comercios y en la propia vía pública, dejan basura por todas partes y consumen alcohol de forma continua. Pero lo que más alarma a los vecinos son las agresiones. «Llegaron a pegar a una menor de edad», lamenta una residente. Varios comerciantes también aseguran haber sido atacados físicamente.
«Pasas por su lado, te increpan y te insultan. Si das la cara, te amenazan», relatan. La intimidación es constante y ha acabado ahuyentando a la clientela de las numerosas terrazas y locales de la zona. «Mucha gente no se quiere sentar a comer o a tomar algo porque se encuentra a alguien haciendo sus necesidades a unos metros», explica uno de los comerciantes.
La Policía recibe más de diez avisos diarios solo desde esta calle. Los propios agentes han tenido que desplazarse en varias ocasiones con hasta tres vehículos para mediar en disputas. Los vecinos agradecen la respuesta policial pero piden que se convierta en algo permanente. «Quizás si hubiese una patrulla todos los días aquí, no ocurrirían la mitad de las cosas», señala una vecina que ya ha trasladado la situación al Ayuntamiento y al propio alcalde.
Desde el Consistorio le han indicado que mientras las personas estén en la calle y no cometan ningún delito, las posibilidades de actuación son limitadas. Una respuesta que no convence a los afectados.
«Hay que hacer lo necesario para que esto deje de pasar porque todos tenemos ya miedo», advierten. Y añaden que una situación similar se resolvió antes de la pandemia gracias a la insistencia ciudadana, por lo que confían en que ocurra lo mismo ahora. De no ser así, la amenaza es clara: «Si no se ataja cuanto antes, esto va a explotar».


