Alejandra sopla sus primeras velas a los cuatro años tras superar tres malformaciones respiratorias que la tuvieron un año y medio ingresada

Alejandra llegó al mundo con tres graves malformaciones congénitas en la vía aérea que ponían en riesgo su vida. Hoy, con cuatro años recién cumplidos, acaba de soplar por primera vez las velas de su tarta de cumpleaños. Un hito que su familia nunca se atrevió a imaginar.

Alejandra sopla sus primeras velas a los cuatro años tras superar tres malformaciones respiratorias que la tuvieron un año y

La pequeña nació con un único pulmón funcional, el izquierdo. A eso se sumaba una estenosis traqueal congénita que reducía el diámetro de su tráquea a apenas dos o tres milímetros, y una broncomalacia grave que provocaba el colapso del bronquio durante la respiración. La coincidencia de estas tres patologías en una misma paciente pediátrica convierte el caso en excepcional no solo en España, sino en todo el mundo.

El equipo de la Unidad Multidisciplinar de la Vía Aérea del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid fue el encargado de sacar adelante a Alejandra. La niña permaneció ingresada durante aproximadamente el primer año y medio de su vida, con diez meses seguidos en la UCI.

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El tratamiento combinó varias intervenciones quirúrgicas y procedimientos endoscópicos. Primero se corrigió la estenosis traqueal. Después, los especialistas trataron la broncomalacia mediante la colocación sucesiva de cinco prótesis biodegradables que se reabsorbían cada tres meses y permitieron que el bronquio ganara la consistencia necesaria para mantenerse abierto. La traqueotomía que necesitó durante años pudo retirarse hace aproximadamente un año, y más tarde se cerró la fístula residual, permitiéndole respirar con normalidad.

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«El recorrido ha sido muy largo y duro, sobre todo el primer año y medio de vida», reconoció el doctor Juan Antón-Pacheco, especialista en Cirugía Pediátrica y coordinador de la unidad, quien destacó que todo ese esfuerzo ha culminado en que Alejandra pudiera soplar sus cuatro velitas de cumpleaños.

Francisca, la madre de la niña, no oculta la emoción al hablar del presente de su hija. «En la actualidad está muy bien. Después de todo lo que hemos pasado, no nos imaginábamos que íbamos a poder disfrutar de ella como lo estamos haciendo ahora», afirmó. Ahora el objetivo es ayudarla a gestionar su capacidad respiratoria e ir incorporando progresivamente una alimentación oral variada.

La familia se muestra profundamente agradecida con el hospital madrileño, cuya unidad de vía aérea pediátrica acumula más de veinte años de experiencia en casos de alta complejidad.

Un soplo de aire. El primero de muchos.