Aparcar en el centro de Santander en agosto: colas de media hora y parkings llenos antes de las once de la mañana

Quien llega al centro de Santander en coche durante el mes de agosto tiene que armarse de paciencia. Los aparcamientos subterráneos de la ciudad cuelgan el cartel de completo antes de las once de la mañana y las colas para entrar pueden alargarse hasta media hora. Una estampa que se repite cada verano y que este año se agrava por el cierre del parking de Pombo.

Aparcar en el centro de Santander en agosto: colas de media hora y parkings llenos antes de las once de la mañana

En total, Santander dispone de 15 aparcamientos públicos, la mayoría subterráneos, con algo más de 7.000 plazas en conjunto. Sin embargo, las 209 plazas que habitualmente ofrecía Pombo no están disponibles esta temporada, lo que reduce aún más una oferta que ya se queda corta en los meses de mayor afluencia turística.

El parking de Alfonso XIII, situado en el Paseo Pereda y con 812 plazas repartidas en tres entradas, es uno de los más demandados. Según explican sus operarios, hasta las diez y media hay sitio, pero a partir de ahí la situación cambia radicalmente. Las colas se forman en las tres entradas y los conductores tienen que esperar a que salgan vehículos para poder entrar.

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La lluvia empeora el panorama. Cuando el tiempo acompaña, parte de los visitantes se dirige a la playa y el tráfico se distribuye mejor por la ciudad. Pero cuando llueve, como ha ocurrido estos días, todo el mundo busca el centro y los aparcamientos colapsan aún más rápido.

En el parking de Castelar, con cerca de mil plazas, el patrón se repite: lleno antes de las once, algo de rotación al mediodía y de nuevo completo a partir de las siete de la tarde. Lo mismo ocurre en el del Ayuntamiento y en el de La Esperanza, aunque son más pequeños.

Los vecinos ya lo viven como algo asumido, aunque no por ello menos molesto. Algunos optan por el taxi directamente, hartos de dar vueltas. Otros piden más aparcamientos, aunque desde el propio sector reconocen que el problema no es tanto la cantidad de plazas como el volumen de vehículos que quiere acceder al centro al mismo tiempo.

Lo que parece claro es que agosto en Santander y el coche propio no siempre son buena combinación. Y con el verano aún en pleno apogeo, la situación no tiene visos de mejorar antes de que llegue septiembre.