Los vecinos de la Colonia Loyola, en el distrito madrileño de Carabanchel, viven desde hace meses un cambio que va mucho más allá de la estética. La instalación de ascensores y la rehabilitación de fachadas en más de 3.000 viviendas están transformando el día a día de quienes llevan toda la vida en estos bloques, construidos en los años 60 sin pensar en la accesibilidad.

La diferencia se nota a simple vista en calles como Azcoitia, donde los ladrillos envejecidos conviven ahora con fachadas blancas recién renovadas. Pero el cambio más profundo es el que no se ve: el de las personas que han recuperado la posibilidad de salir de su casa.
«Ahora muchas personas mayores ya no tienen que irse a una residencia», cuenta un vecino de toda la vida de la zona. Una frase sencilla que resume lo que estas actuaciones significan para muchas familias del distrito.
Una de las residentes explica que su madre tiene dificultades para moverse por las escaleras y que acude a un centro de día. Hasta que el ascensor que se está instalando en su portal esté operativo, cada salida y cada regreso a casa supone un esfuerzo considerable. La espera de los permisos de Industria se hace larga, pero la vecina confía en que el cambio merece la pena.
Y no solo para quienes tienen problemas de movilidad. Otra vecina, que vuelve cargada con bolsas de fruta, reconoce que llegar a un acuerdo entre todos los propietarios de una comunidad puede ser un proceso tedioso. Pero una vez superado ese trámite, asegura que el ascensor cambia la vida hasta para algo tan cotidiano como subir la compra.
Solo en la calle Azcoitia se han llevado a cabo 15 actuaciones financiadas a través de planes municipales como Rehabilita, Adapta o Transforma Tu Barrio. La inversión en esta calle asciende a dos millones de euros y ha beneficiado a cerca de 650 vecinos, con 14 ascensores instalados y varias rampas de acceso para eliminar barreras arquitectónicas.
El delegado de Políticas de Vivienda, Álvaro González, visitó la zona y subrayó que estas mejoras no son un lujo sino una necesidad: disponer de un ascensor o una rampa es, para muchas personas, la diferencia entre poder salir a la calle de forma autónoma o quedarse encerradas en casa.
En total, el programa se extiende por 135 edificios del distrito y apunta a barrios con alta proporción de población mayor, como Latina, Moratalaz y Vallecas, donde la accesibilidad sigue siendo una asignatura pendiente en gran parte del parque residencial.
Más noticias de Madrid
Madrid suma casi 200 nuevos policías nacionales y alcanza el mayor número de efectivos de su historia
Fin a los atascos en la carretera de los Pantanos: Madrid estudiará doblar la M-501 hasta el límite con Ávila
Madrid inyecta 26,5 millones para levantar la Sierra Oeste tras el fuego y blindarla frente a futuros incendios