Los baches en la VA-30, a la altura del polígono de San Cristóbal, se han convertido en un asunto de preocupación para los conductores en Valladolid. En el último mes, la situación del firme se ha deteriorado notablemente debido a la acumulación de agua de las recientes lluvias. Esto ha causado la aparición de socavones de varios centímetros que complican la circulación en un tramo clave para acceder y salir del polígono.

Este sector de la VA-30, que atraviesa el kilómetro 13 al 16, cuenta con un tráfico considerable. Según datos recientes, alrededor de 11.505 vehículos transitan diariamente por la zona, con un aumento significativo de hasta un 25,9% en los últimos años. Este incremento se ha reflejado desde la apertura completa de la ronda en 2024, lo que ha elevado la presión sobre la infraestructura.
Los daños en la calzada no se limitan solo a los baches visibles. Muchos conductores han optado por evitar el carril izquierdo para evitar los problemas derivados de los socavones. Un usuario habitual de la vía, Alberto, ha comentado sobre la gravedad de la situación, diseñada para facilitar el tránsito en la región. La repetida problemática, además, se ha extendido a otras áreas, como las rotondas de La Cistérniga, afectando aún más el acceso a la ronda.
A pesar de que se realizaron trabajos de mantenimiento en anteriores ocasiones, la situación actual refleja la falta de soluciones permanentes. En agosto del año pasado, la zona fue objeto de cortes por obras de asfaltado, pero parece que no se abordaron todos los problemas subyacentes. La falta de actuación en esta vía ha derivado en una experiencia de conducción peligrosa, especialmente para aquellos que utilizan la VA-30 como ruta principal.
Dado que la velocidad permitida en la ronda es de 100 km/h, se ha notado una circulación media que supera los 119 km/h. Este factor, añadido a las condiciones del firme, representa un claro riesgo para la seguridad vial. Los datos indican que casi uno de cada diez vehículos en la VA-30 son pesados, lo que implica un desgaste adicional en el pavimento.
Las autoridades han tomado nota de la situación y han implementado ciertas medidas. Recientemente, se instalaron bolardos en los accesos a la VA-30 desde la A-11 para mitigar la invasión de carriles contrarios. También, se ha adjudicado la redacción del proyecto para prolongar la VA-30 hacia Zaratán, que podría facilitar una mejor conectividad en la red viaria local, aunque la atención a los baches sigue siendo una prioridad inmediata.
En resumen, mientras se siguen gestionando otras mejoras en la infraestructura vial, los vecinos y usuarios de la VA-30 continúan lidiando con los peligros que representan los baches. Las intervenciones para resolver estos problemas son, ahora más que nunca, necesarias para garantizar una circulación segura y fluida.
