El 10 de febrero de 1978, la Real Academia Española dio un paso significativo al elegir a Carmen Conde Abellán como su primera mujer académica. Este hecho, ocurrido en Valladolid, marca un hito en la historia de la lengua española y en la lucha por la igualdad de género en instituciones culturales.

Carmen Conde, poeta y dramaturga nacida en Cartagena, fue elegida en una votación que la posicionó como la primera mujer en ocupar un sillón de la RAE. Frente a ella, quedó fuera la vallisoletana Rosa Chacel, quien consiguió siete votos en contra de los catorce que obtuvo Conde. Este contraste es representativo de barreras de acceso que muchas mujeres enfrentaron en el ámbito cultural.
Aunque el reconocimiento parece tardío, fue más de un siglo después de que otras mujeres, como Gertrudis Gómez de Avellaneda y Emilia Pardo Bazán, solicitara ingresar a la RAE sin éxito. Durante años, sus posiciones fueron rechazadas con excusas que evitaban la inclusión de mujeres en una academia predominantemente masculina.
La elección de Conde tuvo un impacto inmediato en el ámbito literario. En su discurso de ingreso, que pronunció el 28 de enero de 1979, habló sobre la ‘Poesía ante el tiempo y la inmortalidad’, reflejando su compromiso con el arte y su visión de la literatura como un legado atemporal.
Carmen Conde ocupó su sillón hasta su muerte en 1996. A lo largo de esos años, representó no solo a su obra literaria, sino también a una nueva generación de mujeres que comenzaban a abrirse camino en espacios antes monopolizados por hombres. Su presencia fue crucial para visibilizar el talento femenino en literatura.
El eco de su elección resuena aún hoy en Valladolid. La ciudad ha integrado su legado en proyectos culturales y educativos que celebran su vida y contribuciones. La aparición de nuevos espacios que fomentan la igualdad de género en literatura ha posibilitado un cambio en la percepción pública sobre el papel de la mujer en la cultura.
En 1998, Ana María Matute ocupó el sillón que dejó vacante Conde, perpetuando la necesidad de representación femenina en la RAE. Este ciclo de elecciones refleja una lenta pero paulatina evolución en una institución que, aunque tradicional, ha empezado a responder a las demandas de inclusión.
A medida que las políticas de igualdad en la cultura se mantienen como un tema de discusión actual, el horizonte de la representación femenina dentro de la RAE sigue siendo una tarea pendiente. La comunidad de Valladolid permanece atenta a nuevas iniciativas que fomenten el acceso y reconocimiento del talento de las mujeres en el ámbito literario.
